La fabricante argentina de lavarropas y secarropas Codini exportó por primera vez secarropas centrífugos a los Estados Unidos con un embarque inicial de 740 unidades. Para este año, la empresa, que ya vende lavarropas en ese país, proyecta ampliar los envíos: destinar al menos el 8% de su producción a mercados externos y sumar otros productos al portafolio exportador, que también incluye destinos de América del Sur.
El desembarco en el mercado estadounidense coincide con un ajuste de la producción local de electrodomésticos, con cierres de plantas y una mayor participación de productos importados. En noviembre, Whirlpool anunció el cierre de su planta de lavarropas en el parque industrial de Fátima, en Pilar, y la desvinculación de 220 trabajadores, tras una revisión de su modelo productivo en el país.
Según explicó en ese momento la compañía estadounidense, la decisión respondió a dificultades para sostener la competitividad de la cadena de producción y abastecimiento local. Whirlpool optó por abandonar su fabricación en la Argentina y concentrar su operación en actividades comerciales y de servicio, con abastecimiento del mercado vía importaciones.
El cierre se dio en un escenario de caída del consumo y mayor presión importadora, tras la reducción de aranceles para heladeras y lavarropas del 35% al 20 por ciento por parte del Gobierno de Javier Milei.
“La exportación forma parte de un plan de crecimiento definido, no es una respuesta coyuntural”, explicó a El Cronista Javier Codini, director de la empresa que lleva su apellido y que, en 2023, invirtió $ 350 millones (u$s 1,5 millones al cambio oficial de entonces) para duplicar su producción, a 400.000 unidades anuales. “Esto nos permite diversificar ingresos, reducir riesgos y sostener la estabilidad del negocio frente a los vaivenes del mercado interno”, agregó, en relación a la apuesta por la exportación.
El primer envío a los Estados Unidos incluyó 740 secarropas centrífugos y requirió cambios en producto y logística. “El mayor desafío fue lograr una estructura de costos viable”, explicó Codini. El trabajo incluyó el desarrollo de motores nacionales de 110V, ajustes de diseño, cambios en embalaje y una optimización logística.
Hoy, la exportación representa una porción menor de las ventas totales. Para este año, la compañía apunta a que al menos el 8% de su producción se destine a mercados externos y prevé vender en los Estados Unidos unas 10.000 unidades entre lavarropas y secarropas.
La expansión de Codini
La empresa fue fundada en 1947 en San Francisco, Córdoba, por José Francisco Codini, quien fabricó de manera artesanal su primer lavarropas. El crecimiento inicial estuvo vinculado a la demanda de hogares rurales.
La expansión se dio con la incorporación de la segunda generación, encabezada por Héctor Codini, que amplió el portafolio de productos y la escala productiva. En esa etapa, la compañía sumó nuevos productos, como secarropas, calefones y ventiladores, y avanzó en una mayor escala industrial.
Hacia mediados de los ’80, se posicionó como proveedor de las principales cadenas comerciales y retailers del país. Durante los ’90, con la apertura de importaciones, la empresa sostuvo la producción local y dio sus primeros pasos en exportaciones a mercados de la región, como Brasil, Paraguay y Uruguay.
Tras atravesar la crisis de 2001, la empresa continuó operando con fabricación local. Actualmente, Codini produce entre 100.000 y 120.000 lavarropas semiautomáticos y secarropas por año, además de entre 12.000 y 20.000 lavarropas automáticos, en una planta de 20.000 metros cuadrados.
Emplea a unas 220 personas y factura alrededor de $ 20.000 millones anuales, con una participación cercana al 12% en el mercado local de lavado.
La compañía exporta a Bolivia y opera en el mercado uruguayo. Además, mantiene negociaciones con distribuidores en Chile y Paraguay y, ahora, sumó a los Estados Unidos como nuevo destino de exportación.













