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Pampa Energía obtuvo la aprobación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para avanzar con Rincón de Aranda, el proyecto petrolero que desarrolla en Vaca Muerta. La iniciativa contempla una inversión de u$s 4500 millones y prevé exportaciones por u$s 17.000 millones a lo largo de sus 30 años de operación.

La aprobación fue anunciada por el ministro de Economía, Luis Caputo, a través de su cuenta de X. Según informó el funcionario, el desarrollo permitirá producir 305 millones de barriles de petróleo, generará alrededor de 800 puestos de trabajo directos y otros 1000 indirectos.

Además, señaló que “las condiciones creadas por el RIGI permitieron que la compañía incrementara un 50% la actividad de explotación y producción que originalmente tenía prevista para el área”.

Con esta aprobación, el régimen ya suma 20 proyectos autorizados por un monto acumulado de u$s 46.000 millones, mientras otros 21 permanecen en evaluación.

Cómo es el proyecto

Rincón de Aranda representa la mayor inversión de la empresa de Marcelo Mindlin en Vaca Muerta. El proyecto demandará u$s 4500 millones para la exploración y explotación de petróleo no convencional, junto con las obras de infraestructura necesarias para procesar y transportar la producción.

Cuando la compañía solicitó la adhesión al RIGI, explicó que el desarrollo incluía la construcción de plantas de tratamiento, oleoductos y gasoductos para vincular la producción con los principales sistemas de transporte de hidrocarburos, entre ellos el gasoducto Perito Moreno -ex Néstor Kirchner- y el oleoducto Vaca Muerta Sur (VMOS). Además, contempla instalaciones de almacenamiento y estaciones de bombeo.

Según había informado el propio Caputo cuando se presentó la iniciativa, esto posibilitará incorporar más de 100 pozos adicionales, acelerar el desarrollo del bloque y extender el período de máxima extracción previsto para el yacimiento.

“Esta aprobación nos permite acelerar las inversiones. Ahora desarrollaremos la parte norte del área, aceleraremos el crecimiento de la producción y extenderemos el plateau productivo”, señalaron desde la empresa.

La compañía había iniciado el proceso para incorporar Rincón de Aranda al régimen en dos etapas. En julio del año pasado presentó un primer proyecto por u$s 426 millones destinado a las obras iniciales de infraestructura del bloque.

Meses después, el Gobierno incorporó el upstream -las actividades de exploración y producción de hidrocarburos- entre los sectores alcanzados por el RIGI. Ese cambio permitió a Pampa ampliar la solicitud para incluir el desarrollo integral del yacimiento con una inversión total de u$s 4500 millones.

Este bloque pasó a manos de Pampa Energía en 2023, luego de un canje de activos con la francesa TotalEnergies. El desarrollo de esta área promete ser, en palabras del propio Mindlin, ‘transformacional’ para la empresa.

El objetivo de Rincón de Aranda es alcanzar un plateau de producción de 45.000 barriles diarios de petróleo en 2027. Cuando presentó el proyecto, la empresa estimó que el desarrollo multiplicará por diez su producción de crudo y elevará en alrededor de u$s 700 millones anuales el EBITDA del grupo una vez que alcance su máxima capacidad.

Pampa es uno de los principales grupos integrados de energía de la Argentina. Gran inversor de Vaca Muerta, es dueño además de nueve centrales térmicas, cinco parques eólicos y tres hidroeléctricas. También tiene presencia en el negocio petroquímico y es accionista de Citelec, la controlante de Transener (transporte de alta tensión); de Ciesa, la holding de Transportadora Gas del Sur (tgs); y de Southern Energy, el consorcio privado que desarrolla el primer proyecto de exportacíon de gas natural licuado (GNL) del país.

El posible desembarco en el agro

En abril, Fertil Pampa, la subsidiaria de la compañía, solicitó ingresar al régimen con una inversión de u$s 2400 millones para construir y operar una planta de urea granulada en el polo petroquímico de Bahía Blanca.

La iniciativa contempla una capacidad de producción de 2,1 millones de toneladas anuales y busca transformar el gas de Vaca Muerta en fertilizantes de mayor valor agregado. El proyecto, además, tiene en análisis un financiamiento de u$s 1500 millones de BID Invest. De concretarse, marcará el ingreso del grupo al negocio del agro.

Según explicó la empresa al presentar el proyecto, la planta permitirá generar hasta u$s 890 millones anuales en divisas hacia 2030, exportar alrededor del 60% de la producción -con foco en Brasil- y sustituir parte de las importaciones de urea, uno de los fertilizantes más utilizados por el sector agropecuario.

La construcción demandará entre tres y cuatro años y generará alrededor de 3500 puestos de trabajo durante la obra, además de otros 300 empleos permanentes para la operación de la planta.

“Con la reserva de gas que tenemos en Vaca Muerta lo que se busca es monetizar ese gas y que pueda ser un producto elaborado que sustituya importaciones. La urea tiene déficit no solo en la Argentina, sino en toda la región. Se trata de un insumo que proviene principalmente de Rusia y de Medio Oriente, por lo que es una oportunidad excelente para el campo argentino y para su exportación”, explicaron fuentes de la compañía a El Cronista.

De concretarse, Fertil Pampa competirá de manera directa con Profertil, actualmente la única productora de urea granulada del país. La empresa, que desde el año pasado pertenece mayoritariamente a Adecoagro, cuenta con una planta en Bahía Blanca con capacidad para producir 1,3 millones de toneladas anuales de urea granulada y 790.000 toneladas de amoníaco, con las que abastece alrededor del 60% del mercado local.