Las empresas que operan en Vaca Muerta ven la suba de precios que provocó la guerra en Irán como una situación transitoria y hacen foco en lo que definen como “el segundo nacimiento” de la formación, en relación con las oportunidades que se abren para la Argentina con la exportación de petróleo, gas y, fundamentalmente, gas natural licuado (GNL).
“Por suerte, tenemos a Vaca Muerta y (la guerra) nos agarra en otra situación. Con los precios del LNG y los barcos que había que importar (la Argentina llegó a importar 80 barcos y hoy son 20) y, ahora, además, exportamos petróleo, nos agarra bien parados”, aseguró Ricardo Markous, CEO de Tecpetrol, durante su participación en el IEFA Latam Forum, evento organizado en el Four Seasons de Buenos Aires.
“El precio de esta guerra desafortunada es un período transitorio. El barril está en u$s 100, u$s 120. El 1º de febrero, cuando estaba en u$s 60, la curva de futuros a 2030 indicaba u$s 66. Hoy, dice que es u$s 70. Esto es un fenómeno transitorio, nadie sabe. Hay mucha incertidumbre porque nadie sabe cuánto durará la guerra”, agregó el número uno de la energética del grupo Techint.
“Claramente, la Argentina hoy funciona de otra manera. El país está en una región libre de conflictos y con un potencial enorme. Vaca Muerta está creciente, con proyectos de LNG, de petróleo, las exportaciones de convencional… La oportunidad es extraordinaria”, remarcó.
Markous también usó ese calificativo para hablar de la calidad de la roca de Vaca Muerta y la importancia del “desafío generacional” de su desarrollo, como lo definió el gobernador neuquino, Rolando Figueroa, uno de los protagonistas del panel.
“(Vaca Muerta) es una lucha constante de productividad. Tenemos que ser muy eficientes. Es una industria más de factoring, más manufacturera. Es fundamental bajar los tiempos y los costos”, describió el ejecutivo de Tecpetrol. Agregó que no sólo la guerra representa una oportunidad, si la eventual mayor demanda de crudo y de GNL -con sus consecuentes alzas de precio- persiste a mediano plazo. “En los Estados Unidos, ven que los sweet points, los lugares de gran productividad para invertir, se están acabando. Por eso, empiezan a venir empresas como Continental. Eso también va a ayudar a que haya más compañías de servicios, que traerán más equipos de perforación, para buscar esa masa crítica”, señaló.
Tecpetrol desarrolló desde 2017 Fortín de Piedra, el mayor yacimiento de gas no convencional del país, con una inversión superior a los u$s 3500 millones. En 18 meses, pasó de 0 a 10 millones de metros cúbicos (m3) diarios y, hoy, ya está en 25 millones en sus momentos pico de producción. “Uno de cada cinco usuarios de la Argentina consume en su hornalla gas de Fortín de Piedra”, ilustró Markous.
“El mercado regional de gas es chico. No alcanza. Estamos exportando a Chile por gasoducto, también por el norte. Con Brasil, será un mercado de 20 millones de m3. El LNG, claramente, es otro mercado: 50 millones de m3, que puede ser 75 millones si el proyecto de YPF va a tres barcos. SESA (N.d.R.: Southern Energy, el joint venture que encabeza PAE) son otros 27 millones. El mercado regional de gas ya está. Es lo que es. Se podrá expandir un poco por precios, sobre todo, en Brasil. Pero el gran mercado es el LNG”, afirmó.
En ese contexto, el ejecutivo aclaró que el foco estratético de Tecpetrol hoy es otro otro. “Ya más gas no queremos. Hay mucho gas, mucho gas asociado, con lo cual, el proyecto de LNG es bienvenido porque absorberá gran parte de eso. Pero nosotros (Tecpetrol) estamos en un momento de petróleo”, aclaró.
La energética de Techint desarrolla en Los Toldos II Este una inversión de u$s 2500 millones que, anticipó el CEO, espera poner en marcha entre antes del 1º de junio.
“El objetivo es 70.000 barriles, espero estar arriba de 80.000. Arrancaremos con 23.000 y, de ahí, a arriba de 100.000 el año que viene”, precisó.

“El LNG es el segundo nacimiento de Vaca Muerta. La escala que va a tener con el LNG será mucho mejor”, definió Pablo Bizzotto, CEO de Phoenix Global Resources. “El secreto del no convencional es siempre mover los límites técnicos todos los días. Porque también nuestros competidores lo hacen”, agregó.
Indicó que, en costos, Vaca Muerta se acercará al Permian -la cuenca no convencional de los Estados Unidos- porque “las grandes compañías le están dedicando gran parte de su agenda al trabajo con contratistas”.
“Otro punto muy importante fue el progreso de los últimos dos años. Dejamos de tener problemas de importaciones, de reemplazos de partes. El resultado de eso es lo que se ve en el país. No es magia”, aseguró. Subrayó que todavía existen “grandes oportunidades de eficiencia”. “Hay grandes oportunidades de trabajar en diseño y reducción de costos”, afirmó.
Bizzotto compartió panel con Markous, Figueroa y el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck. Inició su participación reconociendo que todavía se cruza con gente que le pregunta “si lo de Vaca Muerta es verdad”.
“Hoy, Vaca Muerta ya es un ejemplo de lo que es una política de Estado. Será el leading case de los próximos años para replicar, en otros sectores, cómo todos los jugadores de una industria se alinean detrás de una gran oportunidad”, destacó.
“En esta última parte, se hicieron progresos increíbles, que tienen que ver con el deriskeo del país. Se hizo mucho. Lo que viene ahora es lo que falta para dar los saltos necesarios. Eso es lo que se tiene que dar”, amplió, en relación con lo que llamó “la gran patriada” de reducción de costos para ese “segundo nacimiento” de Vaca Muerta, que es el GNL.
Phoenix, empresa controlada en más del 90% por la suiza Mercuria y con Integra Capital como accionista minoritario, ejecuta un plan de inversiones de u$s 2500 millones en su hub de la formación, activado el año pasado. Una de esas áreas es Confluencia Sur, en Río Negro -Phoneix tiene acreaje en esa provincia y en Neuquén-, donde hizo un pozo (Confluencia Sur X3), que arrojó 3700 barriles diarios de producción. Hoy, está en 3400 aclaró Bizzotto.
“Fue en un área que está al borde de la Cuenca; nadie quería entrar en esa área. Fue una muy buena noticia”, destacó el CEO.
Anticipó que, antes de fin año, quiere que Phoenix llegue a un nivel de 34.000 barriles diarios (hoy está en 23.000). “Tenemos la producción ‘topeada’; llegamos a capacidad antes de lo previsto”, explicó. En abril, pondrá en marcha una instalación que le dará un potencial de 40.000 barriles, paso previo a llegar a un plateau de 60.000, volumen que prevé alcanzar en tres años (el plan original era en cinco).
Para eso, en un año y medio se inauguraría otra planta en Confluencia, que demandará un desembolso de u$s 60 millones. “Ese activo expandió las fronteras de Vaca Muerta”, resaltó.
Esos 60.000 barriles no son un techo, anticipó Bizzotto. “Estamos evaluando incorporaciones”, develó. “Buscamos ampliar el acreaje, con más activos de petróleo y, también, algo de gas para tener más balanceado el portafolio”, aclaró luego el CEO, en diálogo con este diario.
¡Queremos conocerte!
Registrate sin cargo en El Cronista para una experiencia a tu medida.















