El negocio que no duerme

El misterio de Recoleta: los precios de las bóvedas no bajan pese a que muchos las venden

Los valores son en dólares y pueden costar hasta u$s 100.000, lo mismo que un departamento en Caballito

No hay crisis que afecta al mercado de los muertos. La necesidad de resolver el paso a la eternidad de un ser querido, siempre estará. Lo cierto es que las costumbres y modas van cambiando. Las familias adineradas solían invertir en bóvedas y nichos pensando en su muerte. Pero hoy pocos parecen apostar en este negocio. Sin embargo los precios no bajan y se venden como verdaderas reliquias.

Recoleta es sin dudas el cementerio más famoso de la Ciudad de Buenos Aires. Cuenta con los más importantes mausoleos, en donde descansas figuras de la política argentina como Eva Duarte de Perón, Raúl Alfonsín, Julio Argentino Roca o Domingo Faustino Sarmiento.

En promedio el m2 para el descanso final en el cementerio de La Recoleta es de u$s 10.000, tres veces más de lo que cuesta el m2 para un departamento en la zona. Y ni la pandemia o la crisis que atraviesa el sector inmobiliario lograron que los valores desciendan.

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"Se trata de un mercado muy de nicho, en general no hay mucho movimiento. La gente ya no usa las bóvedas como antes, ahora hace cremación y dan por terminado el tema", ejemplifica una fuente especializada en el negocio de la inmobiliaria Keer Propiedades.

Pero a pesar de que apenas hay movimiento, los precios no se acomodan a la baja. La primera razón tiene que ver con que son consideradas verdaderas reliquias.

"Los valores no se van a acomodar a la baja porque se tratan de verdaderas reliquias, son monumentos, parte del patrimonio histórico. Algunas cuentan con esculturas de Lola Mora", ejemplifica María Reynal dueña de la inmobiliaria que lleva su nombre, especialista en el cementerio de la Recoleta.

Desde el Gobierno de la Ciudad aclararon que más de 90 bóvedas en el cementerio de Recoleta fueron declaradas monumento histórico.

Aquellos que invierten en el cementerio de la Recoleta no están sólo comprando metros cuadrados, sino parte de nuestra historia. El Cementerio de La Recoleta se inauguró en 1822 como la primera necrópolis pública de Buenos Aires y fue el lugar de descanso de la alta sociedad argentina.

El diseño del Cementerio de La Recoleta es realmente único. Está planteado como una ciudad real con manzanas, calles con nombre, callejones y pequeñas plazas. La única diferencia es que las casas son tumbas. "Son muy pocas las inmobiliarias que se animan a comercializar este producto tan particular", reconocen desde el sector de bienes raíces.

La Recoleta cuenta con más de 6.400 mausoleos, un sinfín de bóvedas y nichos. Sus precios varían notablemente dependiendo su capacidad, su estado y por su puesto su ubicación.

Por ejemplo, una bóveda para 28 ataúdes, con capilla, primer subsuelo y segundo subsuelo. Con escaleras de mármol, barandas y rejas de bronce, cerca de la entrada tiene un valor de u$s 100.000, un precio similar de lo que cuesta un dos ambientes en Caballito.

Un dato curioso es que si la bóveda está en la misma manzana que los mausoleos donde descansas las figuras más reconocidas su valor puede llegar a duplicarse. "Evita es sin dudas la figura más visitada, aquellas que están cerca de su tumba tienen un precio incalculable", explica Reynal.

Pero este mercado suele tener una gran traba. Al tratarse de propiedades antiguas muchas no tienen los papeles al día. "Algunas bóvedas fueron compradas por los bisabuelos y hoy pertenecen a por lo menos 10 herederos, lo que dificultad los papeles para hacer la sucesión y poder venderla", agrega la especialista.

"Además hay que tener en cuenta que la bóveda no sólo debe estar en buen estado sino que tiene que estar vacía, un detalle no menor", sostuvo Alicia Blanco fundadora de Maure Inmobiliaria que comercializó una importante bóveda en Recoleta.

El último famoso que mostró su deseo de estar enterrado en el cementerio más prestigioso de la Capital Federal fue el diseñador Jorge Ibáñez. "Su madre compró un nicho para enterrarlo y le costó mucho trabajo encontrar un vendedor", recuerda.

Se trata de una inversión a perpetuidad, no existen grandes gastos de mantenimiento: "Se paga una tasa anual al Gobierno de la Ciudad que es relativamente baja, similar al ABL", explicó la especialista que concluyó que "comprar en Recoleta un m2 es comprar patrimonio histórico".

"Hoy han perdido valor porque los cementerios privados ganaron terreno", explica Blanco. Sin ir más lejos, Diego Maradona descansa en un predio privado, donde sus fans no pueden visitarlo. Algo impensado dos décadas atrás.

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