Efecto pandemia

El Covid impulsó al único fabricante de lavarropas industriales del país

Es Aloña, la empresa de Marcelo Uribarren, presidente de la Unión Industrial de Córdoba. Sus ventas crecieron 30% y exporta a países de la región. Esta semana, lanzó un nuevo producto con el que apuesta también llegar a Europa e ingresar a un nuevo segmento: la hotelería

Después de registrar un crecimiento del 30% en sus ventas por el Covid, la empresa cordobesa Aloña, única fabricante del país de lavarropas industriales, quiere consolidar su presencia en el negocio hospitalario, tanto en el mercado local como en el exterior. Quiere incrementar sus exportaciones -hoy, despacha el 5% de su producción a países como Brasil, Chile, Paraguay y Perú-, con el objetivo de dar el siguiente paso hacia Europa. También, tiene la intención de incursionar en el segmento de hotelería.

"Tuvimos un alza en la demanda con la irrupción del Covid-19. Hoy, comercializamos entre 20 y 30 unidades por mes y les vendemos a países de América latina. En los momentos más críticos de la emergencia sanitaria, llegamos a abastecer con hasta el 70% de nuestra fabricación a instituciones médicas, que estaban subequipadas y reforzaron la compra de maquinaria. La situación comenzó a normalizarse, pero sigue alta la demanda", señala Marcelo Uribarren, socio gerente de Aloña y, también, presidente de la Unión Industrial de Córdoba. 

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Uribarren deposita sus expectativas de crecimiento en exportaciones en su más reciente desarrollo. Esta semana, la empresa lanzó un producto para eliminar virus y bacterias en centros de salud, con un 99% de efectividad. Es un equipo que se coloca en los lavarropas -ya sean nuevos o existentes- que usan los establecimientos médicos para higienizar la ropa de cama de los pacientes y los uniformes de los trabajadores.

A través de Tecnología Alozan, como se llama el producto, la empresa de la familia Uribarren busca combatir las enfermedades intrahospitalarias, que, en la Argentina, afectan a aproximadamente el 15% de las personas internadas y son más frecuentes en las unidades de cuidados intensivos.

"Representa un vector de alta peligrosidad debido a la contaminación que pueden sufrir los objetos durante su utilización, portando distintos tipos de microorganismos patógenos e infecciosos", explica Uribarren.

Uribarren (primero, desde la izquierda), durante la presentación de Alozan

No existe ninguna solución de este tipo a nivel mundial, asegura. "Se realizaron pruebas, pero sin valor científico, y no se están comercializando", dice.

Alozan permite limpiar superficies de máquinas lavadoras, gracias a la aplicación de inteligencia artificial y ozono como desinfectante. "Experimentos previos colocaron en lavarropas generadoras de ozono para tratamientos de afluentes, pero con resultados poco certeros", explica el empresario.

AUMENTO DE LAS EXPORTACIONES

De esta manera, la compañía apuesta a consolidar su presencia en el segmento hospitalario y, en un futuro, analiza comercializar esta solución en otros rubros, como el hotelero. "Vamos a ir paso a paso y daremos respuesta primero al sector de la salud, el más crítico", aclara Uribarren.

No obstante, Aloña se prepara para comenzar a exportar su nuevo producto, con el objetivo de ampliar sus ventas en el exterior. "La intención es llegar a Brasil y Perú, para luego expandirnos por Europa", adelanta su titular. 

Hay tres modelos disponibles y los precios parten desde u$s 20.000 por unidad

Hay tres modelos disponibles, en función del tamaño de la lavadora, y los precios parten desde u$s 20.000 por unidad. En el mercado local, las estimaciones de la empresa proyectan que podría alcanzar a 300 equipos de 100 lavaderos hospitalarios. "Ajustaremos el número según la demanda", precisa.

"En Brasil, el volumen se multiplica por 10, por la talla del país. Calculamos un piso de 3000 unidades. Creemos que va a tener una buena penetración, ya que es un mercado muy exigente en los requirimientos sanitarios", cierra.

El proyecto implicó una inversión de u$s 500.000 y cuatro años de trabajo junto con el Centro de Excelencia en Procesos y Productos de Córdoba (Ceprocor). Aunque se gestó antes de la pandemia, cobró aún más relevancia con ella. Se conformaron tres cuatro prototipos antes del producto final, con el fin de testear la tecnología y perfeccionar el know-how.

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