Tras haber anunciado, en febrero del año pasado, que se desprendería del negocio de semillas, Bioceres cerró un acuerdo con dos compañías del agro para la comercialización local de su portfolio. Esto significa, además, que la compañía abandonará la producción de semillas.
Las empresas que asumen la operación son Horus Agro y Natal Seeds, dos firmas argentinas dedicadas al desarrollo y comercialización de semillas que abarcan desde el mejoramiento genético de soja, trigo y maíz, hasta la producción y comercialización de bioestimulantes y otros insumos biológicos para cultivos.
De esta manera, Horus Agro tomará la comercialización del portfolio de soja y de las variedades de trigo convencional, mientras que Natal Seeds se quedará a cargo del trigo HB4 y vicia. En tanto, Bioceres seguirá participando del negocio mediante el desarrollo tecnológico y el mejoramiento genético de semillas.
El movimiento es parte de una reorientación del grupo ante lo que implica un cambio en su esquema operativo en la Argentina.
Es que después de que la compañía cerrara un año fiscal en rojo -facturó u$s 335,3 millones, un 28% menos que en el ejercicio anterior- debido a una retracción de la demanda en la Argentina y un menor nivel de ventas vinculadas a HB4, la firma hizo un giro en su estrategia comercial.
Tal es así que, el año pasado, Trucco ya había informado que la firma abandonaría las actividades de mejoramiento y producción de semillas, para centrarse en el desarrollo de nuevas soluciones de soja en alianza con el gigante local Grupo Don Mario (GDM).
Ahora la compañía busca revertir estos números. En el primer trimestre de su año fiscal de 2026, Bioceres facturó u$s 77,5 millones, un 17% menos que en el mismo período del año anterior, tras lo que el EBITDA alcanzó u$s 13,6 millones, un incremento del 61% interanual.
“El desempeño de los ingresos refleja tanto la reducción planificada de ventas de bajo margen y de alta necesidad de capital de trabajo, como parte de la reorientación estratégica, como el impacto del momento de las ventas en ciertos mercados de Latinoamérica, especialmente Uruguay. En Argentina, aunque la demanda de algunos productos mostró mejoras respecto a un año anterior excepcionalmente débil, la recuperación sigue siendo gradual”, comunicó la compañía en su balance.

Bioceres Crop Solutions es la firma argentina que desarrolló la semilla de trigo HB4 y que cotiza en la Bolsa de Nueva York. No se trata, sin embargo, de Bioceres S.A., su compañía fundadora, y firma que atraviesa una dura situación financiera.
Bioceres Crop Solutions nació como una escisión de aquel proyecto original y hoy funciona como un holding internacional enfocado en soluciones biotecnológicas para el agro, con operaciones en distintos países y un modelo de negocios que se basa en el desarrollo científico, producción de insumos biológicos y licenciamiento de tecnologías.
En ese esquema se inscriben tanto el evento HB4 como el portfolio de productos de Rizobacter, uno de los activos más relevantes del grupo.
En contraste, Bioceres S.A. -la sociedad que dio origen al proyecto- quedó al margen de la estructura que cotiza en Wall Street y enfrenta un escenario financiero complejo. Parte del control de la compañía pasó a Moolec Science, y quedó como una sociedad separada del grupo principal.
En enero se presentó en convocatoria de acreedores por una deuda de más de 39 millones de dólares. La empresa cayó en default en julio de 2025, luego de no poder cumplir en los plazos previstos con el pago de pagarés bursátiles por más de 5 millones de dólares.
Así, Bioceres S.A. está bajo el control de un grupo radicado en las Islas Caimán. Entre los accionistas de Moolec figura el empresario y exsenador uruguayo Juan José Sartori.
Actualmente, la convocatoria de acreedores abre un proceso de negociación con bancos e inversores, en un intento por reestructurar pasivos y garantizar la continuidad de la firma en el mercado local.














