Alerta automotrices

Autopartistas frenan inversiones y complican los planes de producción de las terminales

Ante la dificultad para pagar importaciones, la caída en la demanda interna y los niveles mínimos de operación, empresas fabricantes de autopartes posponen inversiones y suspenden personal

La industria automotriz está, nuevamente, en alerta roja. Empresas fabricantes de autopartes están operando a niveles mínimos, posponen inversiones y negocian suspensiones de personal con los sindicatos, como consecuencia del parate en varias terminales, la caída en la demanda interna de vehículos, así como el aumento impositivo para las importaciones. Esto pone en peligro los planes de producción -actuales y a futuro- de las terminales que fabrican vehículos en la Argentina ya que no está asegurado el suministro de autopartes.

"Muchas inversiones que estaban en curso se pospusieron o cancelaron por el incremento en los costos", develó Juan Cantarella, gerente general de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC).

El ejecutivo develó que, por cada vehículo que se decide producir a nivel local, hay entre 50 y 100 empresas fabricantes de autopartes que deben invertir en sus plantas productivas para desarrollar las piezas locales. Esto es porque la mayoría de las partes son diferentes para los distintos modelos.

Según Cantarella, los motivos que impulsan a los autopartistas a frenar los desembolsos son varios. En primer lugar, destacó que desde 2023, el sector acumula un stock de deuda de más de u$s 585 millones por la imposibilidad de acceder a los dólares necesarios para realizar pagos de importaciones a proveedores radicados en el exterior. 

Esto, consecuentemente, dificultó la creación de un nuevo flujo comercial, por lo que, "hay una fuerte incertidumbre respecto a si se va a poder contar, en tiempo y forma con los materiales. Todo dependerá del arreglo al que se llegue con los proveedores del exterior", reveló Cantarella. 

La industria ya sintió los efectos de la falta de stock. Según datos de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa) se produjeron, durante enero, unos 22.643 vehículos. Esto significó una caída del 16,7% contra los volúmenes del mismo mes de 2023, así como también el peor arranque del año desde 2022 (18.651 unidades).

Estas dificultades complicarían los planes de producción anunciados por las automotrices, ya que, en su mayoría, los modelos que se fabrican en la Argentina tienen un porcentaje de componentes locales que supera el 30%. 

Las automotrices finalizaron 2023 con 610.000 unidades de producción, un 13,7% más que en 2022 y su mayor nivel en nueve años. Sin embargo, de cara a 2024, por ahora persiste la incertidumbre. Sobre todo, luego de un arranque de año con al menos tres terminales (GM, Volkswagen y la planta de pick-ups que comparten Renault y Nissan) inactivas hasta, al menos, marzo.

Cantarella explicó que "la competitividad que genera el impuesto PAIS es otro de los graves problemas que azota a la industria". Comentó que, si bien aquellas autopartes que se exportan dentro de los vehículos no están incluidas dentro del gravamen, los autopartistas que proveen a las terminales exportadoras sí deben pagar el impuesto para importar diferentes insumos. Por esta razón, "hay un sesgo hacia la importación de autopartes terminadas, producto de la asimetría de competitividad que genera el impuesto", precisó.

"Es una industria que no se puede quedar atrás en materia de inversiones. Los autos se renuevan constantemente y los desembolsos que no se hacen hoy, serán reemplazados por importaciones dentro de uno o dos años", aseguró Cantarella.

Además, explicó que, para importar bienes de capital (insumos duraderos que se usan para la producción), es necesario el pago de anticipos. Sin embargo, aseguró que, hoy en día "es imposible pagarlos, por lo que, las empresas que ya los habían solicitado ahora tienen que pagar un extra del impuesto PAIS, mientras que, aquellas que no los pidieron aun, no podrán hacerlo en el corto plazo por la imposibilidad de pagar anticipos".

Según trascendió en medios brasileños, Stellantis, dueña de Fiat, Peugeot, Citroën y Jeep, empezaría a producir, a partir de 2025, en su planta en Ferreyra, en Córdoba -allí fabrica el Cronos, con 48% de piezas locales-, dos pick-ups medianas: la Fiat Titano y la Peugeot Landtrek. Hoy en día, ambos modelos se ensamblan en Uruguay. Sin embargo, hasta el momento, la empresa no confirmó ni negó el rumor. Según confirmaron fuentes de la compañía, tanto la planta de Córdoba, como la de Pacheco -donde produce el 208- están trabajando normalmente.

"Hay más de 5000 empleos en peligro. Aquellas empresas de autopartes que tienen una alta exposición con las terminales que están frenadas u operando a niveles mínimos, están sin producir o con niveles muy bajos en relación a los equipos de trabajo que tienen", sentenció Cantarella.

Esto significa que el 20% de los trabajadores de las autopartistas están en peligro ya que el sector emplea a aproximadamente 30.000 personas en la Argentina.

Hoy, hay tres terminales paralizadas. La de General Motors, en Santa Fe; la de Volkswagen, en la Provincia de Buenos Aires y la línea de pick-ups del complejo de Renault y Nissan, en Santa Isabel, Córdoba. Si bien la fabricante de Chevrolet anunció que retomará su producción el 4 de marzo, tanto la planta de la alemana -en el complejo de General Pacheco, donde hace la pick-up Amarok y el SUV Taos-, como la fábrica donde el rombo y la japonesa producen las Alaskan y Frontier, aún no tienen fecha confirmada de regreso.

Las automotrices, no obstante, tienen la posibilidad de importar piezas con dólares propios, en el caso de que los faltantes de insumos se prolonguen en el tiempo.

"Hay una paradoja. Se están discutiendo las paritarias -por una cuestión lógica de pérdida de poder adquisitivo frente a la inflación- y, a la vez, se negocian suspensiones con los sindicatos por falta de trabajo", expuso Cantarella. 

La crisis de los autopartistas

El pasado viernes, la Cámara de Industriales Metalúrgicos y de Componentes de Córdoba (CIMCC) se declaró en alerta y advirtió en un comunicado que el sector está atravesado por una fuerte incertidumbre y falta de perspectiva. A su vez, aseguró que, "a esta altura, la deuda con el exterior ya es incalculable.

Según un comunicado que difundió la AFAC en diciembre, la deuda del sector ronda los u$s 585 millones. De acuerdo con un relevamiento de la asociación, ya suman 95 las empresas autopartistas tienen un stock de deuda de u$s 585 millones, de los cuales u$s 523 millones corresponden a una deuda comercial de bienes, mientras que, los restantes u$s 62 millones provienen de la deuda de servicios.

Es en este marco que las autopartistas, que iniciaron 2024 con esquemas de vacaciones para su personal, ya en febrero, manifestaron su alerta "por la incertidumbre y falta de perspectiva", añade el comunicado difundido por las empresas cordobesas.

La cámara que reúne a los autopartistas cordobeses expuso, además, que esta dificultad afecta directamente a la producción de vehículos. De hecho, el comunicado remarca que, si bien las terminales enfrentan este problema desde fines de noviembre de 2023, se requiere una solución inminente: "Reiteramos nuestra profunda preocupación por el freno productivo ante la falta de insumos, con vínculos de proveedores cortados y stocks agotados".

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