

Es la artista más reconocida de la actualidad y creo no equivocarme en calificarla como la más creativa de las mujeres argentinas. Imposible encasillarla en una escuela o tendencia.
Nacida hace siete décadas en Buenos Aires, fue una alumna precoz en la Academia de Bellas Artes, la que abandonó para viajar a París a los 20 años. Como muchos de nuestros artistas, su primera exposición la realizó en la mítica Galería Lirolay, que dirigía Germaine Derbecq, una brillante francesa que era la mujer de Pablo Curatella Manes. Allí la descubrió Jorge Romero Brest, que luego apoyaría sus Happenings en el Instituto Di Tella. Sus primeras obras son espacios con colchones multicolores donde la gente interactuaba, y ella los denominó "Revuélquese y Viva" (1964). Luego realizó la inmortal "Menesunda" que fue recreada el año pasado en el MOMA de Buenos Aires. Estando en Nueva York realizó una acción con Andy Warhol (el personaje más parecido a Marta), donde paga la deuda externa latinoamericana con maíz, y este año hizo lo mismo con una "doble" de la premier alemana Angela Merkel en Atenas. También realizó el "Minu-phone", cabina de teléfonos que reacciona a los números que se marquen.
En la década de los 70 produjo varias reinterpretaciones del Obelisco, originario de Egipto hace 4000 años, y emblemático en Buenos Aires desde 1936. Inolvidable su "Obelisco de Pan dulce", que fue consumido por los visitantes y fue la experiencia de arte "efímero". Con la vuelta a la democracia en 1983 avanzó con su mayor obra, en mi opinión, que fue "Partenón de Libros" (en Av. Santa Fe y la 9 de Julio); sus paredes no eran de mármol, sino libros prohibidos en la última dictadura. Ahora, la Bienal de Kassel (Alemania) recreó la obra con libros prohibidos en todas las épocas y hace años se recreó su obelisco que ¿cae o crece? en la plaza de Cerrito y Posadas.
En los últimos años trabajó con figuras clásicas del arte grecoromano, fragmentándolas en esculturas en yeso y bronce. Su visión de las cosas es original y personal, y su calidad creativa es superlativa. Gran mujer, madre, amiga y artista, trabaja en su taller de San Cristóbal. Pocas son las obras que aparecen en subastas, pero alguno de sus bronces se han pagado entre u$s 54.000 y u$s 32.000. También sus pinturas se cotizan entre u$s 5000 y u$s 10.000. Tanto ella como Raquel Forner han sido las mujeres argentinas más creativas, en un mundo del arte "machista", donde solamente un 8% de lo expuesto en los museos es realizado por mujeres.










