

Hace 30 años que se creó la categoría de Arte Latinoamericano en las casas de subasta y han realizado cuatro remates al año desde entonces. En los últimos años, también Phillips agregó esta categoría que nunca logró recaudar grandes sumas, pero era una buena motivación para que mexicanos, venezolanos, colombianos y brasileños fueran a las subastas de mayo y noviembre y también participaran en las demás.
El Arte de los Argentinos nunca tuvo gran presencia y solamente el 3% de lo vendido eran artistas nacidos aquí. Pocos argentinos pueden comprar ya que los costos de importación de obras de arte están en el orden del 70% del valor de lo que queremos importar. Por suerte el Ministro de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto, está estudiando el tema para darle una solución y poder traer arte a nuestro país así como han podido dar facilidades a la exportación de nuestro Arte.
A manera de ejemplo una pequeña témpera de Florencio Molina Campos (33x35 cm) vendida la semana pasada en u$s 44.000, nos costaría casi u$s 74.000 importarla y tenerla en Argentina. Por este motivo es que las obras de autores argentinos no participan de este mercado y tampoco pueden ser conocidas en el exterior. Los artistas uruguayos son protagonistas de este mercado y por ejemplo se han vendido 10 obras de Torres García en estos días.
Otro tanto ocurre con el gran escultor Pablo Atchugarry cuyas obras son ofrecidas tanto en Estados Unidos como en Europa y ayer inauguró una gran exposición en París en Opera Gallery.
Los mexicanos son estrellas de este mercado, y son Frida Kahlo y Diego Rivera los más solicitados. El efecto de la colección Rockefeller llevó a una gran inflación en el precio de la obra ofrecida de Rivera que duplicó su estimación y se vendió en casi u$s 10 millones, pero el precio promedio de sus obras ronda los u$s 500.000.
También está muy bien cotizado Rufino Tamayo. Sothebys vendió una de sus obras en casi u$s 6 millones y Christies logró u$s 1,5 millones por otra de sus típicas creaciones.
Sin duda que el artista estrella de este segmento es el personal artista colombiano Fernando Botero. En dos semanas se han vendido 20 de sus obras en u$s 10 millones, con un promedio de medio millón de dólares, hace un mes en Londres. Dos bronces de tres metros de altura superaron los u$s 2,5 millones y se ve una gran demanda por sus obras en todo el mundo, desde Hong Kong a Manhattan.
También en la colección Rockefeller se logró un récord para su obra, con una naturaleza muerta de naranjas del año 1973 que multiplicó por seis su estimación y fue vendida en u$s 1,9 millones. Christies continúa por el momento con estos remates latinos y recaudó unos u$s 19,5 millones y sorprendió los buenos precios de pintura cuzqueña del siglo XVII que provenían de una colección española y se vendieron en algunos casos en 30 veces más de lo estimado. Es curioso esto ya que la pintura religiosa cada vez tiene menos adeptos.
Además con las obras latinas de Rockefeller, entre los que había un Cesáreo Bernaldo de Quirós, recaudó u$s 11,7 millones más y puede decirse que logró vender u$s 31 millones entre ambas subastas.
Sothebys creo que está en el camino correcto, suspendió su venta latina, colocó buenos lotes a la venta en remates de arte moderno y sacó a nuestros artistas de este "ghetto" Latinoamericano.
Esto es bueno para todos y esperemos que sigan con este criterio. Creemos que la baja cotización de Wilfredo Lam, Roberto Matta y tantos otros, mejorará en catálogos donde estén mejor acompañados.
En el caso argentino, hasta que no logremos solucionar la carga impositiva en la importación, las obras seguirán vendiéndose en bajos precios y además las buenas obras no vendrán a nuestro país y tampoco se exportarán obras que hagan conocer a nuestros artistas.










