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Por está simple razón ahora las frutas hacen parte de los llamados "venenos blancos"

El arroz, el trigo y la sal hacen parte de los alimentos llamados "venenos blancos". Si te gusta la cocina sana y los alimentos saludables, debes actualizar tu conocimiento con esta información.

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Cada vez más son habituales los artículos científicos y las advertencias por parte de los profesionales de la salud que buscan concientizar a las personas de todo el mundo sobre los daños que tiene para el organismo humano el consumo de frutas y en especial los jugos o licuados.

Contrario a lo que se pensaba, los jugos de frutas naturales resultan perjudiciales para la salud y contribuyen a la aparición de enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, a punto tal, que el consumo de frutas y jugos entra por la puerta grande al llamado grupo de los alimentos considerados "venenos blancos".

Azúcar de las frutas. Fuente:  Archivo.

Algunos de los venenos blancos conocidos hasta ahora:

  • Azúcar refinada
  • Harina blanca
  • Sal refinada
  • Arroz blanco
  • Pan blanco
  • Pasta blanca
  • Leche con grasa total

El término "venenos blancos" se utiliza informalmente para referirse a ciertos alimentos que han sido criticados por su impacto negativo en la salud cuando se consumen en exceso.

Estos alimentos suelen ser altos en calorías vacías, azúcares añadidos, grasas saturadas y procesamiento. Aquí hay una lista general de algunos alimentos a los que se hace referencia comúnmente como "venenos blancos". A este grupo ahora se le añadieron las frutas.

Jugo de Frutas. Fuente: Archivo.

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La razón porque las frutas y los licuados son considerados venenos blancos

La respuesta parece más simple de lo que se piensa. Casi obvia la respuesta, estudios científicos han demostrado que la fructosa y la glucosa de las frutas son tan peligrosas para la salud del cuerpo humano como lo es la propia azúcar añadida.

La única diferencia sustancial entre comer una fruta y beber un jugo natural, es que al masticar la fruta se come la fibra, algo que ayuda a que el cuerpo procese más rápido el azúcar que se está consumiendo y se reduzca potencialmente el daño.

"La fructosa libre se encuentra en la miel de abeja (entre 20 y 40 por ciento de los azúcares que contiene), en las frutas y en jugos o zumos de frutas (entre 20 y 40 por ciento de sus azúcares), así como en algunos vegetales (entre el 1 y 2 por ciento de sus azúcares)", informa la Revista Ciencia en su artículo "El consumo de fructosa; riesgos para la salud y la economía".

"La fruta es maravillosa, pero, la fruta viene exactamente igual en su composición de azúcares simples como viene la miel la panela el azúcar y es que viene o viene unido los azúcares que viene la glucosa y la fructosa unido en forma de sucrosa viene suelto ya en forma de glucosa y de fructosa qué pasa usualmente en la fruta viene 50 y 50 pero como viene con la fibra, ésta hace que yo paré de comer", explicó el Dr. Carlos Jaramillo, escritor y asesor en salud, egresado de la de la Universidad de la Sabana, en Bogotá.

Azúcar añadida. Fuente: Archivo.

En palabras más simples, la fructuosa es un carbohidrato del grupo de cetohexosas al que comunmente se le llama azúcar de frutas.

Daños en el cuerpo por el consumo excesivo del azúcar

"Hay dos efectos importantes en el organismo por la presencia de fructosa en exceso: el intestino no tolera grandes concentraciones de fructosa sin que produzcan alteraciones importantes, como diarreas, y en caso de no ocurrir esto, se metaboliza rápidamente para transformarse en el tipo de grasas conocidos como triglicéridos", expresa el informe sobre el consumo de la fructosa llevado a cabo por los profesionales Pável Castillo-Urueta, Rolando S. García-Gómez y Carmen Durán de Bazúa.

  • Aumento de peso y problemas metabólicos
  • Hígado graso no alcohólico
  • Niveles elevados de triglicéridos y colesterol
  • Hipertensión arterial
  • Aumento del Ácido Úrico
  • Inflamación y resistencia a la insulina
  • Alteraciones en la microbiota intestinal
  • Problemas cardiovasculares

"El exceso en el consumo de fructosa, considerada como el más dulce de los azúcares, promueve la elevación de los niveles de triglicéridos en sangre y de colesterol. Además, se ha probado que es causa de la aterosclerosis", añadieron los profesionales en la salud.


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