

Tras la pandemia por Covid-19, en México se sigue reconfigurando la dinámica del trabajo hacia modelos híbridos más sofisticados. Aunque el 48% ya trabaja 100% presencial, el 35% se mantiene en esquema híbrido, consolidando un modelo intermedio, según el el estudio de IA y presencialidad: el nuevo panorama laboral de WeWork y PageGroup de 2025.
“Este ajuste ha sido muy positivo para WeWork, porque valida nuestro modelo. Las empresas no están regresando a esquemas rígidos, sino buscando eficiencia, optimización de costos y mejores experiencias para el talento”, dijo Claudio Hidalgo, presidente de WeWork para Latinoamérica, a El Cronista en una entrevista escrita.
En México, WeWork cuenta actualmente con una ocupación del 74% y un tráfico del 34% en sus 22 edificios. “Esto confirma una reactivación sostenida del uso de espacios. Actualmente, contamos con 26,584 miembros y 2,494 empresas dentro de nuestra comunidad”, agregó.

La empresa, fundada en Nueva York por el israelí Adam Neumann y el estadounidense Miguel McKelvey, comenzó con la idea de un coworking que privilegiaba la presencialidad de los equipos y la convivencia en un entorno relajado.
Pero a lo largo de 16 años en el mercado ha adaptado su modelo de negocio a las demandas actuales de los colaboradores. Con el teletrabajo WeWork tuvo que readaptarse y ofrecer soluciones más flexibles para seguir vigente en el mercado.
Caída y resurgimiento
Tras la pandemia, la empresa enfrentaba deudas de entre u$s 10,000 y u$s 50,000 millones de dólares. Los principales problemas incluían contratos de arrendamiento excesivamente caros firmados durante su fase de hipercrecimiento y una caída drástica en la demanda de oficinas.
Esto provocó que el 6 de noviembre de 2023, WeWork se acogiera al Capítulo 11 de la Ley de Quiebras en Estados Unidos ante un tribunal federal de Nueva Jersey.
Para salir de la crisis, su entonces CEO, David Tolley, ejecutó una cirugía profunda en sus finanzas. Eliminó más de u$s 4,000 millones de dólares de deuda de su balance y renegoció o canceló cientos de contratos, logrando ahorros proyectados de aproximadamente $12,000 millones de dólares en costos de alquiler futuros (una reducción del 50%).
Asimismo, la empresa dejó de ser controlada mayoritariamente por el fondo japonés, SoftBank. Tras la quiebra, surgió como una compañía privada propiedad de sus prestamistas, con Yardi Systems, una firma de software inmobiliario, como accionista mayoritario, con un 60% de participación.
WeWork salió del peligro de quiebra en junio de 2024. Fue entonces cuando John Santora, un veterano de la firma de bienes raíces Cushman & Wakefield, asumió como CEO.
WeWork en aeropuertos y centros de convenciones
Santora, dijo en un comunicado hace unos días que “la jornada laboral ya no es estática; no comienza ni termina en un escritorio. Ocurre en una terminal concurrida entre vuelos hacia tu oficina regional; cuando necesitas organizar una reunión con un cliente mientras asistes a una conferencia de 1,000 personas; o cuando estás de viaje y tienes que atender una llamada importante en el bullicioso vestíbulo de un hotel”.
Y en ese contexto, está lanzando en Estados Unidos una nueva oferta, llamada WeWork Go; cabinas de oficina privadas (pods) instaladas en áreas de alto tráfico, incluyendo aeropuertos, centros de convenciones y otros destinos.
WeWork Go hizo su debut oficial durante la reciente Convención Anual 2026 de Semafor World Economy en Washington D.C., una reunión que congrega a los principales directores ejecutivos globales y líderes gubernamentales en los Estados Unidos.
“WeWork Go responde a una realidad muy clara: el trabajo dejó de ser estático. Hoy ocurre en tránsito, en aeropuertos, en eventos o incluso entre reuniones. Por eso diseñamos cabinas inteligentes, con aislamiento acústico, conectividad empresarial y reservas inmediatas, que permiten trabajar con calidad en entornos de alta movilidad”, detalló Hidalgo.
El directivo dijo que esta solución está pensada para expandirse globalmente, incluido México, que es un mercado prioritario para WeWork por su dinamismo, densidad urbana y adopción de modelos híbridos. “Estamos evaluando su implementación conforme escalamos la solución, porque vemos una oportunidad clara en ciudades como Ciudad de México, donde la movilidad y los tiempos de traslado son un reto estructural”, agregó.
Según el estudio de WeWork y PageGroup si bien el talento valora la presencialidad por razones muy concretas como la integración de equipos (67%) y comunicación directa (67%), también rechaza sus fricciones, como el traslado (89%) .
Ante este escenario, Hidalgo compartió que el crecimiento hoy no depende solo de abrir más edificios, sino de diversificar cómo las empresas usan el espacio. Ahora el crecimiento es más estratégico, enfocado en demanda real y eficiencia operativa.
A escala global, en 2025, la empresa reportó tres trimestres consecutivos de EBITDA positivo y cerró el año con ingresos de u$s 2,300 millones de dólares.
Este abril, WeWork fue incluida en la lista TIME100 de las Empresas más Influyentes, destacada por su rápida recuperación y por haber captado como miembros a casi la mitad de las empresas del Fortune 100.
A nivel global, la empresa cuenta con más de 600 ubicaciones en el mundo y una comunidad de más de 500,000 miembros activos.
“En Latinoamérica y particularmente en México, tenemos una presencia consolidada en los principales corredores corporativos, siendo Ciudad de México uno de los mercados más relevantes a nivel global para la compañía”, agregó Hidalgo.
El directivo concluyó que más que una expansión tradicional basada únicamente en metros cuadrados, la estrategia de WeWork en 2026 está enfocada en una expansión selectiva, en consolidar la ocupación en mercados clave, integrar nuevos formatos como WeWork Go y la expansión de soluciones flexibles como on demand y all access.
















