

La economía mexicana parece mostrar signos de aceleración con una canasta de precios básicos más sana, que tendría un menor impacto en la inflación y, por consecuencia, en los bolsillos de los mexicanos.
Los primeros seis meses del año mostraron una tendencia negativa tanto en las expectativas de inflación como en las de crecimiento económico para el cierre del año.
Sin embargo, a partir de los resultados de la inflación en los últimos tres meses y del crecimiento del Producto Interno Bruto del segundo trimestre del año, las expectativas parecen girar hacia un entorno con un panorama ligeramente mejor.

Los analistas consultados por el Banco de México (Banxico), mejoraron la expectativa de crecimiento para el cierre de este año, al ubicarla en 1.2% en la encuesta de julio, después de que el ejercicio previo adelantaba un alza de 1.1%.
Este cambio ocurrió después del anuncio del resultado del segundo trimestre del PIB, que mostró un crecimiento anual de 2.1% y un alza trimestral de 1.5%.
El pronóstico del consenso todavía es inferior a la estimación de la Secretaría de Hacienda que apunta a un crecimiento mínimo de 1.5%, después del resultado del segundo trimestre.
Pronóstico de la inflación cede
Por otra parte, el pronóstico de la inflación también cedió ligeramente para el resto del año. Los analistas consultados por Banxico apuntan a que la inflación cerrará 2026 en 4%, prácticamente dentro del límite superior del rango objetivo del banco central, pero aún lejos del objetivo central.
El propio Banxico aseguró que hacia el año entrante la inflación se ubicará en torno a 3%, pero los analistas ven este dato en 3.87% para 2027.
La inflación mostró signos de desaceleración a partir de mayo, debido principalmente a la caída de los precios de productos agropecuarios como el jitomate o los chiles.
En la primera quincena de julio, el indicador bajó hasta 3.1%, mostrando su resultado más bajo desde diciembre de 2020.













