

El Mundial 2026, que se disputará en México, Estados Unidos y Canadá, se perfila como un catalizador clave para la industria cervecera, al concentrar una serie de factores que podrían impulsar volúmenes de venta e ingresos durante el verano.
El torneo, que prevé una audiencia global cercana a 5,000 millones de espectadores, coincidirá con la temporada de mayor consumo en América del Norte. A ello se suma que 14 de los 20 países con mayor consumo per cápita de cerveza ya están clasificados, proporción que podría aumentar si Polonia e Italia aseguran su pase, de acuerdo con analistas de Barclays.
Mundial 2026 y el timing para la cerveza
Según el banco británico, la edición 2026 será la más grande en la historia del torneo, con 104 partidos en 16 ciudades y una asistencia proyectada de 6.5 millones de personas, casi el doble del récord registrado en Estados Unidos durante el Mundial de 1994.
El evento también incorpora ventajas estructurales como estadios de gran capacidad, muchos de ellos diseñados para la NFL, una base de aficionados al fútbol en expansión y un entorno regulatorio más flexible en comparación con ediciones previas.
“La combinación de recintos de gran escala, vientos regulatorios favorables y mayor involucramiento de los aficionados crea un entorno propicio para un fuerte impulso en las ventas de cerveza”, explicó Laurence Whyatt, analista de Barclays Reino Unido.
La experiencia de mundiales anteriores respalda esta expectativa. En Brasil 2014, los volúmenes de cerveza cayeron 6% antes del torneo, pero durante el evento crecieron 6.1%; mientras que en Qatar 2022, el consumo avanzó pese a las restricciones al alcohol.
En promedio, cada mexicano consume 72 litros de cerveza al año, según Statista Market Insights, lo que ubica al país en cuarto lugar mundial, solo por detrás de mercados como Brasil, Estados Unidos y China.
Estimaciones de Vyansa Intelligence proyectan que el el mercado cervecero en México alcanzará un valor de 43,530 millones de dólares en 2025.
Sin el mismo impacto
Barclays advierte que el impacto no será homogéneo. La fragmentación regulatoria en Estados Unidos y Canadá, junto con los controles de la FIFA en los estadios, podría limitar el consumo per cápita, por lo que el efecto final dependerá de cada ciudad y recinto.
Subraya además que los mundiales suelen modificar los hábitos de consumo. En partidos de alta relevancia, los aficionados tienden a migrar hacia marcas premium y cervezas artesanales, al tratarse de ocasiones especiales y de celebración.
Según Vyansa Intelligence, aunque el consumo total seguiría creciendo, también ganarán terreno las presentaciones más económicas, las cervezas con menor contenido alcohólico y las versiones cero alcohol.
En paralelo, Barclays coincide que la cerveza sin alcohol continúa ganando tracción. “Productos como Heineken 0.0 y Budweiser Zero han registrado una mayor demanda en años recientes, especialmente en Europa y América del Norte. Aunque el segmento sigue siendo relativamente pequeño, su crecimiento es acelerado”, detalla el reporte.
Para el mercado, el principal impacto se concentraría en el segundo y tercer trimestre de 2026, beneficiando a cerveceras con fuerte exposición en la región, como AB InBev y Heineken.
“El consenso estima que el crecimiento orgánico global de volúmenes de AB InBev será de alrededor de 1.1% en 2026; sin embargo, anticipamos que el crecimiento en los países anfitriones supere ampliamente ese nivel, reflejando la escala sin precedentes del torneo frente a ediciones anteriores”, concluyeron los analistas.
















