

Uno de los principales pendientes para impulsar la seguridad energética de México es incrementar el abasto nacional de gas natural, pues el país importa hasta 75% del gas natural que requiere para el sector energético nacional.
De acuerdo con estimaciones de la Secretaría de Energía, el gas natural es la principal fuente de energía de México, al representar más de 40% del total de la generación, que sirve para abastecer al país de electricidad y a la industria de calor para los procesos productivos.

Como parte de las iniciativas del Gobierno Federal, Pemex busca iniciar con la explotación de yacimientos de gas no convencionales, para lo que se ha creado un grupo interinstitucional de expertos, quienes ya dieron la luz verde para iniciar con este proceso.
Pero Pemex ya tiene una fuente de gas natural activa que, lejos de aprovechar el combustible, deja que se queme en la atmósfera.
Cada año en el país se queman más de cinco mil millones de metros cúbicos de gas natural, en los quemadores de los campos petroleros de la empresa del Estado, de acuerdo con datos del Banco Mundial.
Este gas se puede utilizar para inyectarse al Sistema Nacional de Transporte de Gas Natural y aprovecharse ya sea por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para la generación de energía eléctrica, o bien, por el sector privado para sus procesos productivos.
En términos de negocio, la industria pierde cerca de u$s 1.2 millones de dólares diarios en combustible que sale del subsuelo, pero se esfuma en la atmósfera por falta de infraestructura para aprovecharlo.
Solución a un reto
De acuerdo con Centla Energy, Pemex puede cambiar el enfoque de extracción de petróleo para aprovechar el gas asociado, es decir, el gas que se quema en las plataformas petroleras.
En este sentido, Centla plantea rehabilitar infraestructura de recolección, compresión y transporte para llevar ese combustible a donde se necesita, para que un desperdicio operativo transite a ventas comerciales y valor para el país.
De acuerdo con datos de la Agencia Internacional de Energía, más de 40% del gas natural que se fuga o se quema en la industria petrolera puede rescatarse y generar ganancias para las empresas.
“En campos maduros que tienen décadas de explotación, el gas ya no sale con la presión suficiente para viajar solo por ductos y, al no poder contenerse en instalaciones antiguas, termina ardiendo en los mecheros como medida de seguridad”, explica la compañía.
En este sentido, es necesario identificar las zonas de mermas, fortalecer la detección y reparación de fugas, así como controlar las emisiones en las instalaciones y conectar sistemas de compresión que lleven el gas a la red comercial.
“Tratar al gas asociado como un residuo que se quema al aire es renunciar a un activo con valor comercial inmediato; recuperarlo, acondicionarlo y colocarlo en el mercado es, simplemente, buena administración del recurso”, afirmó José Bosch, director general de Centla Energy.
“En un pozo petrolero, el compromiso ambiental no se mide en declaraciones, sino en la disciplina técnica de detectar y reparar fugas, dar mantenimiento a la infraestructura y maximizar el aprovechamiento del gas y los hidrocarburos producidos para generar ingresos y valor real para el país”, añadió.













