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El golpe de timón en la política energética ya es un hecho: el Grupo de Expertos consultado por el Gobierno Federal dio luz verde para iniciar la eventual extracción del gas no convencional, que se obtiene a través del fracking, una técnica que el sexenio pasado estuvo prohibida, pero donde México tiene un alto potencial que le permitiría reducir las importaciones de gas natural.

Durante la conferencia matutina, el Grupo de Expertos señaló que el país importa aproximadamente tres cuartas partes del gas natural que utiliza, lo que genera una situación de vulnerabilidad energética.

La arista más polémica para combatir la dependencia del gas de Estados Unidos es la extracción de gas natural a través del fraccionamiento hidráulico, mejor conocido como fracking.

En el mundo existen pocos países con experiencias exitosas en este campo, donde destacan Estados Unidos y Argentina.

Además, del total de gas natural que importa México desde Estados Unidos, 93% proviene de campos no convencionales, que se concentran principalmente en Texas y Louisiana, señaló el Grupo de Expertos durante la conferencia de prensa matutina.

El fracking es una técnica de extracción de gas natural que consiste en fracturar la piedra de lutitas que está en el subsuelo para liberar el gas atrapado, mediante la inyección de agua y químicos a presión.

A nivel internacional, este método es cuestionado debido a la posibilidad de contaminar los mantos freáticos, o bien, causar microsismos en las zonas aledañas a los campos de shale gas.

Sí al fracking, pero con condiciones

El Grupo de Expertos consultado por la Presidencia de la República, y que es integrado por 47 especialistas de instituciones académicas como la UNAM, el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), entre otras, señaló que México tiene un potencial de 141.5 millones de millones de pies cúbicos en reservas de gas natural repartidos en tres zonas.

La primera de ellas es Burgos, ubicado en Tamaulipas, seguido por la zona Sabinas-Picacho-Burros, repartida en Coahuila y Nuevo León, a lo que se suma el área de Tampico-Misantla, también en Tamaulipas.

Sin embargo, el grupo señala que por cuestiones ambientales, sociales, económicas y de potencial de hidrocarburos, solo es recomendable iniciar la producción en las Cuencas Sabinas–Burro–Picachos y en Burgos.

Estas dos zonas en conjunto representan un potencial de 120 millones de pies cúbicos, de acuerdo con las estimaciones iniciales, que pueden variar conforme se confirmen los hallazgos en sitio.

Además, en materia social el organismo sugirió que es necesario garantizar una consulta previa libre e informada a la población de las zonas de influencia; desarrollar cadenas de proveeduría y generar empleos a nivel local; mantener los empleos y actividades económicas que ya existen en la entidad.

Por otra parte, en materia ambiental, se deben establecer criterios para reducir el impacto superficial en la perforación de los pozos, así como garantizar la preservación de los cuerpos de agua potable y de los ecosistemas dependientes.

También sugirieron garantizar un plan de prevención y mitigación de riesgos operativos, a lo que se suma el reciclaje y la correcta disposición del agua y los materiales utilizados en las operaciones.