Guadalajara.- En los últimos tres años, la manufactura, la exportación y la Inversión Extranjera Directa (IED) han visto un crecimiento explosivo en un sector específico: el del equipo de cómputo.
Hay quienes argumentan que México solo es un país “ensamblador” de equipo de cómputo, pero la evidencia en Jalisco apunta a que esta versión está alejada de lo que la industria, el Gobierno del Estado y la academia llaman el “Silicon Valley” de Latinoamérica.
De acuerdo con datos del Inegi, en los últimos cinco años la exportación de equipos de cómputo de México aumentó 155%, siendo el sector con el mayor crecimiento en el sector manufacturero y en cualquier área exportadora del país.
Sin embargo, analistas económicos de bancos como BASE o Banamex consideran que el sector tiene un “bajo valor agregado” y consideran que el crecimiento del sector se limita al ensamblado de los equipos.
El ramo de los equipos de cómputo no solo es el que más crece en materia de exportación, también hay muestras de una fuerte aceleración en la Inversión Extranjera Directa (IED).
En el primer semestre de este año, este sector, que integra los equipos de computación, comunicación y componentes electrónicos acumuló una IED de u$s 1,174.5 millones, lo que significó 8.71% de la inversión total del sector manufacturero y 3.36% de toda la IED que se registró en el país, de acuerdo con datos preliminares de la Secretaría de Economía.
“En dólares, la inversión en el sector es la mayor desde que hay datos de cifras preliminares para un primer semestre. Además, la proporción es la mayor desde 2018 cuando representó 5.07% de la inversión total. No obstante, es importante destacar que en el segundo trimestre hubo una desinversión en el sector de u$s 196 millones, algo que llama la atención pues las exportaciones de este sector deberían estar atrayendo más inversiones”, señala Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Banco BASE.
La otra cara de la moneda
Pero en Jalisco la perspectiva es diferente: en esta entidad, el sector privado, liderado por empresas como NXT, Solidigm, o Intel, el sector público, a través de la Secretaría de Desarrollo Económico y la academia, teniendo como actores principales a la Universidad de Guadalajara o al ITESO, aseguran que la entidad ya es un referente global en la investigación y desarrollo y el valor agregado en la industria de semiconductores.
“La salsa secreta” del éxito y los avances de Jalisco en materia de innovación y desarrollo del hub de semiconductores, de acuerdo con la secretaria de Desarrollo Económico, Cyndi Blanco Ochoa, es justamente la “triple hélice”, es decir, la cercana colaboración entre el sector público, las empresas y la academia.
La funcionaria destacó que el trabajo conjunto es notorio tanto en las facilidades para la inversión, los estímulos fiscales, la política educativa, la presencia en foros internacionales sobre tecnologías de la información y la capacitación de talento nuevo.
En los foros internacionales de tecnologías de la información, dijo, la delegación de Jalisco es conocida como “la aplanadora”, pues se integra por representantes de empresas, universidades y gobierno estatal.
Esta labor conjunta fue adjetivada como la “Operación Mariachi” por el presidente de la Cámara Nacional de la Industria de las Tecnologías de la Información (Canieti) de Occidente, Marco Antonio Estrella Gómez, en un encuentro con medios de comunicación.
¿Qué tan grande es el ecosistema de TI en Jalisco?
El nombre NXP puede no sonar a mucho, pero es prácticamente un hecho que lo tienes en tu vida.
En un recorrido realizado por El Cronista a las instalaciones de NXP, ubicadas en Guadalajara, José Antonio Ruiz, Country Manager de la empresa, señaló que el trabajo mexicano en los semiconductores de esta compañía se concentra en el diseño y diagnóstico de funcionamiento.
Los chips de NXP están en todos lados, desde las llaves de proximidad de los autos, hasta los componentes de los electrodomésticos más modernos, celulares y los lentes inteligentes que desarrolló Meta, en colaboración con Ray Ban.
El caso de Intel es un ejemplo todavía más emblemático del potencial tecnológico de Jalisco. Hace más de dos décadas, el gerente general de Intel México, Jesús Palomino, fundó TDCOM, misma que fue la primera startup mexicana que fue vendida al estilo Silicon Valley.

Intel vio el potencial de la empresa de Palomino y la compró para convertirla a la postre en el Centro de Diseño de semiconductores de Intel en Zapopan, Jalisco.
Hoy, esta empresa emplea a más de mil ingenieros mexicanos y de sus puertas han salido más de mil inventos y 200 patentes que son utilizadas en los semiconductores que utiliza la empresa a nivel mundial.
El escenario se repite con Solidigm, una empresa especializada en el desarrollo de software, hardware y firmware, y cuya Oferta Pública Inicial (OPI) es cuestión de tiempo. La importancia de esta compañía, que nació a partir de la venta de una división de Intel, es tal que se prevé de la OPI, cuya fecha está pendiente, sea la segunda más grande de la historia, solo detrás de la hecha este mismo año por Elon Musk, que mandó al mercado de capitales a SpaceX.
Pero el ecosistema de tecnología no se limita a esas tres grandes empresas. El estado recibió una de las noticias más importantes en la historia del sector tecnológico mexicano: en 2024 Foxconn decidió instalar en Tonalá la fábrica más grande del mundo para ensamblar los superchips Blackwell GB200 NVL 72 y ampliar su presencia en México, que tiene una historia de más de dos décadas.
Otros gigantes de la tecnología también están instalados en la zona metropolitana de la Perla de Occidente, entre los que destacan nombres como IBM, Lenovo, Bosch, Oracle, HP y Continental.
En conjunto, sector público, privado y academia, aseguran que la historia de los semiconductores en Jalisco todavía tiene mucho futuro que escribir. El estado, dicen, cuenta con el talento y la infraestructura suficiente para consolidarse como el destino más importante de América Latina en materia de inversión de tecnología y semiconductores.













