

México tiene una industria de videojuegos que crece a un ritmo muy superior al de la economía nacional, pero que todavía enfrenta un problema de reconocimiento: aunque ya genera empleo, inversión, exportaciones y modelos de negocio propios, aún no es vista plenamente como un sector de actividad económica.
De acuerdo con datos de The Competitive Intelligence Unit (The CIU), México cuenta con 73.85 millones de videojugadores mayores de seis años, 2.32 millones más que el año anterior. Mientras la población mexicana crece alrededor de 1.3% y la economía lo hace cerca de 1% en promedio, el mercado de videojuegos registra tasas de crecimiento de entre 3% y 5% anual.
“Crecimos prácticamente el triple que la economía en su conjunto”, señaló Ernesto Piedras, director general de The CIU, durante un encuentro que reunió a actores de la industria del gaming, realizado en el ITAM.
El mercado ha dejado de depender exclusivamente del entretenimiento para convertirse en un ecosistema económico con consumidores, desarrolladores, inversión, exportaciones y nuevas fuentes de ingresos.
El smartphone convirtió al gaming en un mercado masivo
Uno de los principales motores de esta expansión está fuera de las consolas tradicionales. El 85.9% de los videojugadores mexicanos utiliza un smartphone para jugar, equivalente a cerca de 63.4 millones de personas.
Las consolas, por su parte, concentran 22.5% de los jugadores, mientras que las tabletas representan 9.5% y las computadoras 8.6%. La combinación de dispositivos hace que el mercado sea cada vez menos dependiente de una plataforma específica.
“La llegada del smartphone, cómo la adopción de esto ha dinamizado esta industria”, explicó Alberto Piedras, analista de Investigación de Mercados en The CIU.
Para las empresas desarrolladoras, esto también modifica la oportunidad de negocio. Un videojuego que puede operar en distintas plataformas tiene potencial para alcanzar una base de consumidores mucho mayor, aunque los hábitos y preferencias cambien entre dispositivos.
México está exportando videojuegos
De acuerdo con los datos presentados por The CIU, en México existen más de 44 estudios desarrolladores de videojuegos, que generan 569 empleos directos y facturan en conjunto alrededor de MXN $71.7 millones de pesos.
La característica más relevante, sin embargo, está en el destino de esos ingresos: 85.6% proviene de exportaciones, mientras que apenas 14.4% corresponde al consumo o inversión local.
Es decir, buena parte de la oportunidad económica de los desarrolladores mexicanos está fuera del país.
El desarrollo de un videojuego también requiere inversiones significativas. The CIU estima una inversión promedio de MXN $ 1.89 millones de pesos por proyecto, considerando el proceso creativo, tecnológico y de producción necesario para llevar un título al mercado.
“Desarrollar un videojuego no es algo que tarde un día, no es algo que tarde dos días, es un proceso creativo, cultural, tecnológico extremadamente intenso”, dijo Alberto Piedras. “Sí se invierte mucho, pero también es una industria que genera mucho valor”.
Convertirse en socio global
La siguiente etapa, según The CIU, no consiste únicamente en aumentar el número de jugadores mexicanos, sino en aprovechar el talento y las capacidades que ya existen para insertar al país en las cadenas internacionales de desarrollo de videojuegos.
Los estudios mexicanos ya han comenzado a establecer alianzas con empresas y desarrolladores de América Latina, Estados Unidos y Europa, con el objetivo de participar en proyectos de mayor escala.
La oportunidad, advirtió Alberto Piedras, tiene una ventana de uno a cinco años para que México pueda consolidarse como un socio estratégico de las grandes compañías internacionales del sector.
“La idea es entrar al ecosistema global para generar más valor y estar listo para generar un ingreso a través de esta industria”, señaló.
Para Ernesto Piedras, el desafío no es crear una industria que actualmente no existe, sino reconocer económicamente una actividad que ya tiene oferta, demanda, capital humano, inversión y exportaciones.
“Ya existimos, ya exportamos, ya producimos”, afirmó.
“Lo primero que tenemos que hacer es terminar de reconocernos como sector de actividad económica”, concluyó Ernesto Piedras.















