

México tiene una ventana de oportunidad para ganar terreno en la economía de la inteligencia artificial (IA), pero aprovecharla dependerá de su capacidad para desarrollar infraestructura tecnológica propia, formar talento especializado y reducir la dependencia de proveedores extranjeros, explicó Jéssica Peña, presidenta del consejo de México IA+ a El Cronista.
El desafío ya no está solamente en adoptar herramientas de IA, sino en construir las condiciones para desarrollar esta industria dentro del país.
Ese será uno de los principales ejes de discusión de la segunda edición de México IA+, que este año evolucionará de la conversación sobre soberanía tecnológica hacia el desarrollo de infraestructura crítica y las capacidades que necesita el país para competir en esta nueva economía.
La expansión de la inteligencia artificial está elevando la demanda de centros de datos, capacidad de procesamiento y servicios tecnológicos, explicó Peña. Para México, esto representa una oportunidad de atraer inversiones y posicionarse como un centro regional de desarrollo, aunque también implica resolver limitaciones que van más allá de la disponibilidad de equipos.
En esta segunda edición, México IA+ se realizará este 4 y 5 de noviembre, de la mano de Nvidia AI Day, iniciativa que contará con la participación de líderes tecnológicos internacionales, entre ellos Marcio Aguiar, director de Enterprise para Latinoamérica de Nvidia. Se espera la asistencia de más de 9,000 participantes, además de la presencia de compañías como Lenovo, Dell, Miranti y Rafa.
“El hecho de que el líder tecnológico a nivel mundial marque esta agenda es muy valioso para nosotros”, señaló Peña, quien destacó que la participación de empresas y representantes de otros países contribuye a consolidar a México como un punto de encuentro para el desarrollo de la inteligencia artificial en América Latina.
Talento y regulación, dos factores para competir
Uno de los activos que México puede aprovechar para acelerar su participación en esta industria es el talento. Para Peña, el país se encuentra en una etapa de aprendizaje que podría convertirse en una ventaja frente a mercados donde las discusiones regulatorias han condicionado el ritmo de las inversiones.
«Hoy hay una curva de aprendizaje en comparativa con otros países. ¿Y con esto qué quiero decir? Por ejemplo, en otros países el tema de la inversión tuvo un problema porque se sobrereguló», afirmó.
La disponibilidad de profesionales capacitados será determinante para transformar esa oportunidad en proyectos concretos. En este frente, México IA+ reporta un crecimiento en sus programas de formación; pasaron de 250 personas en la primera edición a más de 1,000 en esta segunda etapa.
“El talento es muy importante porque al final necesitamos talento capacitado”, apuntó Peña, al señalar que la formación especializada será uno de los focos del encuentro.
La adopción de estas tecnologías también plantea un reto para las pequeñas y medianas empresas, que representan el 99.8% de la economía nacional, de acuerdo con la cifra referida por la presidenta del consejo de México IA+. Aunque la inteligencia artificial abre oportunidades para mejorar procesos, productividad y competitividad, el acceso a estas herramientas no puede concentrarse únicamente en las grandes corporaciones.
Por ello, el encuentro incorporará el pabellón “PyMEs más IA”, con la intención de acercar soluciones y conocimientos tecnológicos a empresas de menor tamaño.
Energía, agua y centros de datos: la infraestructura que falta
El desarrollo de capacidades propias también obliga a mirar las condiciones físicas que requiere la industria. La construcción de centros de datos y de las llamadas AI factories, instalaciones diseñadas para concentrar la capacidad de cómputo necesaria para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial, demandará inversiones en energía, conectividad y sistemas de refrigeración.
En este terreno, México tendrá que atender factores como la disponibilidad de electricidad, la expansión de la fibra óptica y el uso eficiente del agua, particularmente ante la incorporación de tecnologías de refrigeración líquida (liquid cooling), que permiten gestionar el calor generado por los equipos de alto rendimiento.
La discusión técnica, adelantó Peña, también estará presente en el encuentro, donde especialistas abordarán las diferencias entre los sistemas de refrigeración líquida y por aire (air cooling), así como las necesidades que implica la transición de los centros de datos tradicionales hacia instalaciones preparadas para cargas de trabajo de inteligencia artificial.
Así, el reto para México no se limita a atraer a los grandes fabricantes de tecnología o a incrementar la capacidad de procesamiento disponible. También requiere articular inversiones públicas y privadas para desarrollar una infraestructura que permita sostener el crecimiento de la industria a largo plazo.
Para Peña, el interés de compañías internacionales y de participantes de otros mercados latinoamericanos confirma el potencial de posicionamiento del país. “Vienen empresas de Latinoamérica y vuelven y miran a México como este hub donde hoy se desarrolla toda esta inteligencia artificial y nueva economía”, concluyó.

















