En el último par de años la conversación en fintech era el lanzamiento de pagos transfronterizos, sin embargo, eso ha quedado atrás, el siguiente desafío está en garantizar que el dinero llegue de forma segura, transparente y sin fricciones.
De acuerdo con Christina Hutchinson, Latam head de Wise Platform, las expectativas de los usuarios cambiaron a partir de la expansión de sistemas de pagos instantáneos como Pix en Brasil.
“Esta expectativa de pagos instantáneos viene también frente a la transformación del mercado de fintech”, explicó durante su participación en un panel del Finnosummit.
A diferencia de una transferencia doméstica, un pago cross-border requiere conectar distintas infraestructuras y actores, lo que agrega complejidad al recorrido del dinero, pero hoy más allá de la velocidad el reto es que la transacción llegue segura a su destino.
Del pago rápido al pago confiable
Hutchinson alertó que cuando una transferencia puede ejecutarse prácticamente de inmediato, un fraude también puede concretarse en cuestión de segundos.
“Con el tema de instantaneidad viene también que en dos segundos que te envías un Pix o que pagas a alguien, te puede estar pagando un fraudador en dos segundos”, advirtió la especialista de origen brasileño.
Por eso, el criterio para evaluar a un proveedor de pagos comienza a cambiar. Ya no se trata únicamente de cuánto cuesta una transacción o cuánto tarda en completarse, sino de qué controles existen detrás de ella.
“Yo diría que hoy día la pregunta es: ¿puedo confiar que esta empresa tiene todos los puntos de control?”, señaló.
La transparencia también gana peso, especialmente para empresas y pequeñas y medianas empresas que necesitan conocer con precisión cuánto dinero recibirán y dónde se encuentra durante el proceso.
En ese escenario, la infraestructura se convierte en una de las áreas donde las fintech todavía tienen espacio para competir. Mientras los bancos pueden concentrarse en la relación con sus clientes y en la oferta de productos, los proveedores especializados pueden encargarse de conectar sistemas de pago, monedas y redes de distintos países.
La tendencia también apunta hacia una mayor colaboración entre bancos y fintech. En lugar de desarrollar internamente toda la infraestructura necesaria para operar pagos internacionales, las instituciones pueden apoyarse en proveedores especializados, particularmente cuando la tecnología no constituye por sí misma su principal diferenciador.
Interoperabilidad, el siguiente capítulo
La industria también comienza a alejarse de la idea de que una nueva infraestructura necesariamente sustituirá a la anterior. La tendencia, según lo planteado durante Finnosummit, apunta más hacia la convivencia de distintas redes y sistemas.
“La palabra hoy en día es interoperabilidad”, sostuvo la especialista, al referirse a la evolución del ecosistema de pagos.
El escenario que se perfila es, por tanto, un mercado con más redes, más proveedores y distintas tecnologías conectadas entre sí. Para los usuarios, esto eleva la expectativa sobre lo que consideran un servicio financiero aceptable: pagos rápidos, pero también seguros, transparentes y fáciles de rastrear.
“Hay cosas que no vamos a aceptar más: el tiempo, la inseguridad, la no transparencia de tus pagos”, resumió.















