

Durante años, las fundadoras de ITrux se encontraron con el mismo problema cada vez que movían mercancías entre países: saber cuánto costaría un embarque y dónde se encontraba podía requerir archivos de Excel, información fragmentada y procesos manuales.
Ahora, las emprendedoras exejecutivas de la startup de e-commerce Merama, buscan convertir ese conocimiento operativo en tecnología a través de ITrux, una empresa de logística internacional y freight forwarding que desarrolla herramientas para digitalizar la gestión y visibilidad de la cadena de suministro.
La idea surgió de la experiencia de Daniela Camargo y Paola Sánchez en Merama, donde ambas trabajaron en la expansión internacional de marcas de comercio electrónico. Desde ahí comenzaron a identificar que los problemas de logística se repetían independientemente del mercado latinoamericano en el que operaran.
“Empezamos a ver que lidiábamos con los mismos problemas siempre sin importar el país de América Latina que tomábamos”, cuenta Camargo.
Uno de los primeros fue el costo. Después llegó el problema de saber qué estaba pasando con cada embarque. Antes de convertirse en una plataforma tecnológica, su solución fue un shipment tracker construido en Excel que llegó a tener unas 250 columnas para registrar el estatus de una operación.
La experiencia terminó llevándolas a una conclusión: si querían escalar una operación logística, no podían depender de procesos que requerían tanta intervención humana.
“Si nosotros queremos ser escalables necesitamos ya empezar a ver cómo automatizar y cómo mejorar nuestro proceso”, explica Sánchez.
De un Excel de 250 columnas a una plataforma logística
Con esa premisa nació ITrux, que actualmente opera a través de tres unidades: logística, freight forwarding y tecnología. Las dos primeras han servido para financiar el desarrollo de la tercera, mientras las fundadoras han construido el proyecto mediante bootstrapping.
Su primer producto tecnológico es Traxify, un ecosistema que pretende concentrar información de distintos puntos de la operación logística. El primer módulo es una calculadora de costos que utiliza las tarifas que reciben de agentes y proveedores para ofrecer información actualizada sobre el mercado.
“Traxify es un ecosistema de diferentes módulos que nos da predictibilidad, trazabilidad, nos permite saber dónde está un embarque, tener información predictiva, analítica”, dice Camargo.
La primera licencia se entregó este año a un cliente, que pidió una versión white label adaptada a sus propios procesos. El sistema comenzó a operar de manera productiva en marzo.
La visión de las fundadoras, sin embargo, va más allá de calcular tarifas. El objetivo es construir una plataforma que pueda acompañar distintas etapas de una operación, desde la creación de una orden de compra hasta su integración con sistemas de administración de almacenes.
“Definitivamente estamos avanzando prácticamente hacia la construcción de un ecosistema completo”, dice Camargo.
El reto: conseguir capital y convencer a una industria tradicional
El siguiente desafío para ITrux es pasar de construir una herramienta para su propia operación a convertirla en un producto capaz de crecer entre otros operadores logísticos.
Para hacerlo, la compañía comenzó a preparar su primer levantamiento de capital. Las fundadoras reconocen que durante buena parte de su trayectoria no consideraron necesario recurrir a inversionistas. Incluso rechazaron acercamientos de algunos fondos porque confiaban en que podían desarrollar el negocio con recursos propios.
“Es muy bonito bootstrapear y también es muy desafiante, pero definitivamente necesitamos venture capital para poder levantar y escalar el negocio”, afirma Camargo.
El financiamiento es particularmente relevante porque desarrollar tecnología especializada para logística requiere capital y conocimiento de una industria que todavía no ocupa un lugar central dentro del ecosistema de venture capital, de acuerdo con las fundadoras.
“Hay muy pocos VCs que comprenden de tecnología logística y dos que se animan a invertir en este rubro. Es un rubro muy nuevo para la inversión de venture capital”, señala Camargo.
Pero conseguir dinero no es el único desafío. También está la adopción por parte de una industria acostumbrada a operar con sistemas fragmentados y procesos que durante años han dependido de personas.
Sánchez identifica ahí uno de los principales obstáculos: “Hay también un poco de escepticismo respecto a las nuevas tecnologías y también a las mismas personas”.
A esto se suma un problema de talento. Según Sánchez, la logística enfrenta dificultades para atraer a trabajadores jóvenes debido a las condiciones de presión y exigencia que caracterizan a la industria.
Por eso, la estrategia de ITrux no consiste únicamente en desarrollar más funcionalidades, sino en demostrar que cada una resuelve un problema concreto de la operación. La lógica es probar primero la tecnología dentro de su propio negocio para después llevarla a otros operadores.
“El mayor reto es asegurarnos con cada feature que construimos dentro de la herramienta que de verdad sea algo que, por ejemplo, nosotros como forwarder nos quite de un apuro o de un problema”, explica Camargo.
Para Sánchez, el cambio en la percepción de la tecnología aplicada a la logística también abre una oportunidad. La industria, sostiene, ha comenzado a recibir mayor atención a medida que las empresas entienden el impacto que tienen la trazabilidad y los errores de información sobre sus cadenas de suministro.
“Algo que nosotros siempre venimos viviendo y ya por fin se está codificando”, afirma Sánchez.
ITrux busca aprovechar ese cambio para pasar de ser un operador logístico que desarrolla tecnología para resolver sus propios problemas a convertirse en una empresa tecnológica capaz de vender esas soluciones a otros jugadores de la industria. El siguiente paso será conseguir el capital necesario para acelerar ese proceso.

















