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Cada nueva ronda cerrada es celebrada como un indicador de éxito en el ecosistema emprendedor de tecnología. Sin embargo, no siempre es sinónimo de que las cosas irán bien. El mayor error para una startup puede ser justamente salir demasiado pronto a buscar capital, de acuerdo con tres líderes del sector tecnológico que participaron en el panel “Levantar capital o crecer con recursos propios”, organizado por el programa eNovadoras de AT&T México.

Durante su participación, Sofía Gasque, directora nacional de AMITI; Gabriela Estrada, cofundadora y CEO de Vexi e Irma Wilde, vicepresidenta y directora general del negocio empresarial de AT&T México y también directora general de Wim, plantearon que el financiamiento debe ser consecuencia de un modelo de negocio sólido y no el punto de partida para construirlo.

"El dinero no siempre es lo necesario“, resumió Gasque al recordar que en uno de sus primeros emprendimientos vendió 30% de su empresa a un socio que aportó recursos, pero que nunca compartió su visión del negocio.

“Pensaba que necesitaba dinero. Hoy, 22 años después, digo que el dinero es una muy buena base que mentalmente nos da seguridad, pero no es el camino para hacer crecer un negocio únicamente”, ahondó la emprendedora.

La directiva de AMITI explicó que su principal aprendizaje fue dejar de buscar primero inversionistas y comenzar por construir alianzas, mentorías y redes que aportaran capacidades estratégicas antes que capital.

“La primera pregunta es para qué queremos ese dinero”, añadió Estrada, cuya experiencia resulta particularmente significativa por dirigir Vexi, una fintech que depende del acceso a fondeo para otorgar crédito.

Aunque reconoció que existen industrias donde el capital es indispensable, advirtió que muchas startups buscan inversión sin haber validado todavía su mercado.

“Yo pensaba que levantar rondas de capital era el objetivo, en lugar de ser una herramienta para construir tu empresa”, confesó la emprendedora, quien está segura de que recibir inversión antes de contar con un producto validado sólo amplifica los problemas existentes.

“Si no tienes claro tu mercado, si no tienes un product-market fit y no tienes una empresa capaz de ejecutar ese crecimiento, ese dinero solamente te va a hacer más grande el problema”, aseguró Estrada.

Además del costo financiero, Estrada señaló que aceptar inversión implica ceder parte del control de la empresa. La emprendedora también describió uno de los desafíos menos visibles para startups que levantan capital: el tiempo.

Explicó que actualmente una ronda puede tardar alrededor de un año en cerrarse, mientras la empresa debe seguir creciendo, desarrollando producto, contratando talento y cumpliendo objetivos.

“Lo peor que te puede pasar es llegar a una mesa de negociación sin flujo”, afirmó, al recordar que después de la pandemia tuvo que aceptar condiciones poco favorables porque la empresa ya no tenía margen financiero para esperar.

Usar el dinero inteligentemente

Desde otra perspectiva, Wilde compartió que incluso dentro de un corporativo los recursos pueden destinarse equivocadamente cuando no existe claridad estratégica.

La ejecutiva relató que, durante el lanzamiento de Wim —la marca digital de AT&T—, destinó presupuesto para campañas con influencers con el objetivo de hacer conocida la marca.

Más tarde descubrió que el problema no era la inversión publicitaria, sino que los consumidores no relacionaban Wim con AT&T.

La solución consistió simplemente en incorporar la leyenda “Wim, la marca digital de AT&T”. Una acción que no requirió de inversión, pero que provocó un incremento inmediato de 30% en ventas.

El consenso general del panel fue que levantar una ronda no representa una meta empresarial por sí misma. Antes de incorporar inversionistas, las fundadoras coincidieron en que el reto consiste en demostrar que el negocio puede crecer, ejecutar y generar valor, porque el capital, por sí solo, no corrige una estrategia equivocada: simplemente la acelera.

eNovadoras guía a las startups antes de que busquen grandes rondas

El debate sobre cuándo buscar inversión ocurre en un contexto en el que todavía persisten barreras para que las mujeres emprendedoras accedan a financiamiento y redes de apoyo. En este contexto, AT&T México creó en 2022 el programa eNovadoras, una iniciativa desarrollada junto con el Tecnológico de Monterrey y Endeavor para acompañar a startups lideradas por mujeres con capacitación, mentoría y capital semilla.

Miguel Casas, gerente de asuntos externos y sustentabilidad de AT&T México, compartió en entrevista con El Cronista que el programa nació tras identificar que muchas emprendedoras construyen empresas con alto potencial tecnológico, pero enfrentan mayores dificultades para acceder a contactos, asesoría especializada y recursos para escalar.

“Nos enfocamos precisamente en cómo acompañamos a estas mujeres con conocimiento, visibilización, asesorías con expertos y algo muy importante: el capital”, explicó.

En tres generaciones, eNovadoras ha evolucionado conforme madura el perfil de las empresas participantes. La primera edición estuvo dirigida a proyectos que aún validaban su producto; la segunda buscó startups con mayor tracción comercial y la tercera incorporó una comunidad que mantiene el acompañamiento de las emprendedoras incluso después de concluir el programa.

AT&T destina una bolsa de MXN$100,000 pesos por generación, cuyo monto se distribuye entre las ganadoras de acuerdo con el nivel de desarrollo y las necesidades de cada emprendimiento. Además del apoyo económico, la empresa da seguimiento al uso del capital y trabaja con las fundadoras para definir la mejor forma de invertirlo antes de presentar los resultados en un Demo Day.

Para Casas, el objetivo no es entregar recursos de manera aislada, sino fortalecer empresas capaces de generar empleo e impacto económico.

“Nunca llamamos que esto es fondo perdido. Es una inversión que estamos haciendo para crear impacto en México y crear más trabajo en México”, finalizó.