

La continuidad de las líneas de producción en el sector automotriz es un factor clave de productividad, pues un paro no programado tiene un costo por hora que puede alcanzar hasta u$s 2.3 millones, advierte la firma Strategyc.
En su participación en el Neuron Automotive Forum, Juan Carlos Arroyo, CEO de la empresa, señaló que el incremento en la automatización y el incremento de la dependencia del suministro eléctrico, los costos se han incrementado.

En este sentido, el especialista dijo que el costo por hora del paro aumentó de u$s 1.3 millones en 2019 hasta u$s 2.3 millones en 2024, esto representa un alza de 77% en apenas cinco años.
El especialista advirtió que el principal motivo del paro no programado de una línea de ensamble automotriz en México son las fallas del suministro eléctrico. Un corte de energía no afecta el recibo de energía, pero sí pega en la productividad y los gastos operativos de la compañía.
Por cada 30 segundos de apagón, advirtió, el costo para la empresa puede alcanzar entre MXN $800,000 y MXN $1 millón, y no existe una contabilidad oficial de los impactos.
Peso energético
En este contexto, el especialista mencionó que el peso específico de la energía ha ganado relevancia en el mercado automotriz, y es un factor determinante para decidir el destino de las nuevas plantas que puedan llegar a México.
Además, el impacto en la línea de producción, de acuerdo con los datos recabados por Strategyc, señalan que el impacto financiero en la industria automotriz en caso de apagón es hasta 32 veces más grande que el golpe que genera en otras industrias.
Por ejemplo, el promedio del costo de un apagón de una hora en la industria manufacturera se ubica en u$s 260,000, mientras que en la industria de alimentos y bebidas, el costo es de apenas u$s 36,000 dólares por hora.
Impacto a futuro
Juan Carlos Arroyo dijo que el peso de la energía en la manufactura mexicana se incrementará en los próximos años, conforme se incremente la automatización del sector en el país.
Para el especialista, la matemática es simple: mientras más tecnología se implemente en una fábrica, más costoso será un corte de electricidad.
En este sentido, Arroyo recomendó incrementar los sistemas de respaldo energético dentro de las plantas para reducir los riesgos.














