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El mundo desarrollado parece haber entrado en una etapa impase en materia comercial, liderada por la política de Donald Trump y sus constantes aplicaciones de aranceles y cambios de reglas contra el mundo entero.

En este sentido, la International Chamber of Commerce (ICC) exigió a los países del G7, compuesto por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido, evitar caer en esa tentación.

Pese a que concentran el 80% de la producción nacional, las pymes casi no inciden en el comercio internacional.
Pese a que concentran el 80% de la producción nacional, las pymes casi no inciden en el comercio internacional.

El Índice de Mercados Abiertos de la ICC señala que si bien las principales economías del mundo mantienen mercados relativamente abiertos en términos formales, la creciente volatilidad de las políticas comerciales erosiona la certeza que requieren las empresas para invertir, exportar y desarrollar cadenas de suministro de largo plazo.

La ICC señaló que este estudio incorporó por primera vez un componente dedicado a medir la volatilidad y desviación de las políticas comerciales.

Los resultados muestran una marcada diferencia entre los países del G7 porque mientras Canadá se ubicó como la economía con mejor desempeño general en apertura comercial, Estados Unidos ocupó la última posición dentro del grupo.

En este sentido, el mayor desafío para el comercio global ya no son únicamente los aranceles o las barreras tradicionales, sino la creciente frecuencia con la que los gobiernos modifican reglas, introducen restricciones, aplican medidas discriminatorias o alteran condiciones previamente establecidas para el intercambio internacional.

“La imprevisibilidad de las políticas se ha convertido en una de las barreras más significativas para el comercio y la inversión”, señaló John W.H. Denton AO, Secretario General de ICC.

El Índice identifica que el componente con peor desempeño entre los países del G7 es precisamente el relacionado con la volatilidad de las políticas comerciales, donde mientras economías como Canadá y Japón mantienen marcos relativamente estables, Estados Unidos registró el nivel más bajo de previsibilidad dentro del grupo, resultado de un incremento significativo en la adopción de medidas restrictivas y cambios frecuentes en su política comercial durante los últimos años.

Desde su regreso a la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha impulsado una dura política arancelaria generalizada contra el resto del mundo, con tarifas que son hasta ilegales y que han sido revertidas por la Suprema Corte de Estados Unidos.

Pese a los reveses judiciales, el mandatario busca nuevas formas de imponer barreras arancelarias a los productos internacionales, lo que también ha implicado cambios en las reglas del juego.

“Para ICC, este fenómeno representa un riesgo creciente para la competitividad global, ya que las empresas pueden adaptarse a reglas estrictas siempre que sean claras y permanentes, pero enfrentan mayores dificultades cuando las condiciones cambian constantemente”, advirtió el organismo privado más grande del mundo.

En plena revisión del T-MEC

México no forma parte de esta edición del Índice, pero el veredicto de la ICC es una seria advertencia para el país, que actualmente se encuentra en medio de la revisión del T-MEC. Con más del 80% de sus exportaciones dirigidas al mercado estadounidense, las cadenas de valor nacionales dependen por completo de esa estabilidad regulatoria que hoy Trump pone en entredicho.

Esta semana, una delegación mexicana encabezada por el titular de la Secretaría de Economía, Marcelo Ebrard, visita Washington, en una segunda ronda de revisión del T-MEC entre México y Estados Unidos, previo al inicio de la revisión formal, programada para el 1 de julio.

México llega a esta segunda ronda de revisión una semana después de que el presidente Trump advirtiera que la economía de Estados Unidos no necesita nada de Canadá ni de México.

“Para ICC, el mensaje es claro: los mercados pueden seguir siendo abiertos en el papel, pero sin estabilidad en las políticas públicas, la confianza empresarial y la inversión internacional terminan debilitándose”, señala el organismo.

En una economía global cada vez más interconectada, la certidumbre es uno de los activos más valiosos para el crecimiento económico y la prosperidad compartida.