Los destinos de playa en México han sufrido una caída inesperada este año. En septiembre, el tráfico internacional en el aeropuerto de Cancún disminuyó casi un 12 por ciento en comparación anual, mientras que la fortaleza del peso, la inseguridad y las algas de olor penetrante llevaron a los estadounidenses a vacacionar en otros lugares.
México esperaba un año turístico de bonanza al coorganizar el Mundial de Futbol, pero las llegadas internacionales a sus aeropuertos descendieron un 1.9% de enero a agosto en comparación con el año anterior; las visitas de pasajeros estadounidenses bajaron un 5.8%. Las mayores caídas se registraron en destinos de playa como Puerto Vallarta, San José del Cabo y Cancún, según datos oficiales.
El aumento de vacacionistas canadienses que evitan Estados Unidos debido a la guerra comercial de Trump no fue suficiente para compensar la disminución de estadounidenses. En contraste, España y la República Dominicana han recibido a más visitantes de EE.UU.
El descenso ha afectado aún más a la poco dinámica economía del país, la cual se ha visto golpeada por disputas comerciales con Estados Unidos. El PIB creció apenas un 0.6% en 2025 y el FMI proyecta que aumente un 1.2% este año, lo que presiona a la presidenta Claudia Sheinbaum, quien heredó el mayor déficit fiscal de México desde la década de 1980.
“México necesita replantear su estrategia”, señaló Francisco Madrid, director del Centro de Investigación Avanzada en Turismo Sostenible de la Universidad Anáhuac Cancún. “Durante la pandemia ganamos cuota de mercado de manera importante, [pero] ahora la demanda estadounidense se está contrayendo”.
La caída en el número de visitantes se debe en parte a que el peso mexicano se fortaleció casi un 18 por ciento durante los últimos 18 meses —debido a las altas tasas de interés relativas y a la incertidumbre en EE.UU. bajo el mandato de Trump—, lo que encareció los viajes.
Asimismo, algunos de sus complejos turísticos más famosos se han visto plagados de sargazo, un alga de mal olor cuya presencia aumenta conforme se calientan los mares, arruinando la arena blanca y el agua cristalina. Cancún, que en cinco décadas pasó de ser una isla barrera desierta a uno de los destinos de playa más concurridos del mundo, sufrió este año una acumulación récord de sargazo.
Por su parte, Tulum se ha convertido en un caso preocupante, con una caída de más del 40% en las llegadas internacionales a su aeropuerto este año. Lo que alguna vez fue un modesto destino de ecoturismo se transformó en la sede de festivales de música electrónica y fiestas. La burbuja inmobiliaria ha estallado, pero los precios de renta se mantienen altos a pesar de los caminos con baches y la basura visible.
Al igual que muchos destinos de playa, Tulum también ha sufrido un empeoramiento en la seguridad debido a la incursión de los cárteles para acceder a turistas adinerados.
“No solo empezó a venir gente para las fiestas, sino que la inseguridad se disparó porque se convirtió en una mina de oro para quienes venden drogas”, comentó Mercedes Rodríguez, de 35 años, quien dirige una empresa de excursiones naturales y arqueológicas en Tulum.
La ciudad costera de Puerto Vallarta, en el oeste de México, sufrió un desplome después de que circularan por todo el mundo imágenes de bloqueos viales y grandes columnas de humo en febrero, cuando las fuerzas mexicanas abatieron al líder de un cártel, Nemesio “El Mencho” Oseguera. Las llegadas internacionales en esa zona han bajado un 19 por ciento en el acumulado del año hasta agosto.
El gobierno mexicano ha atribuido la caída del turismo a factores externos, como el costo del combustible. Esta semana, funcionarios señalaron que las reducciones de vuelos hacia Tulum se debieron a decisiones de negocios y no a temas de inseguridad, y afirmaron que todavía hay una gran afluencia de turistas.
El turismo representó más del 8% del PIB de México en 2024. Aunque el total de visitantes extranjeros aumentó un 7% este año, esa cifra está sesgada por los cruceros y los visitantes de un día en la frontera con EE.UU., quienes gastan mucho menos en sus viajes.
El peso fuerte también ha impulsado a muchos mexicanos con mayores ingresos a tomar más vacaciones en el extranjero, registrando los viajes al exterior un incremento de dos dígitos, apuntó Madrid.
La moneda ha comenzado a debilitarse a medida que la Reserva Federal de EE. UU. inicia el incremento de las tasas de interés, pero recuperar a los visitantes perdidos no será tarea fácil.
La administración anterior en México redujo drásticamente el gasto en marketing turístico y disolvió la red de agencias y oficinas encargadas de promover su imagen. Sheinbaum ha propuesto elevar en un 35% un impuesto a los turistas para ayudar a equilibrar las finanzas públicas, pero el sector empresarial se opone.
“Lo que pedimos es sencillo: que parte de lo que los visitantes pagan para ingresar al país se invierta en atraer al siguiente”, expresó Jorge Paoli, presidente de la Asociación Nacional de Cadenas de Hoteles.