

Cualquier salsa roja que se preparó en abril de este año resultó sustancialmente más cara para las familias mexicanas en comparación con lo que costaba hace un año preparar este acompañamiento básico de la comida mexicana, pues el chile y el jitomate empujan el costo de la canasta básica alimentaria más allá del Salario Mínimo.

De acuerdo con las Líneas de Pobreza del Inegi, con corte a abril de este año, el jitomate aumentó 121.1% su precio en comparación con el mismo mes de 2025, mientras que el chile se encareció prácticamente 60%.
La terna inflacionaria se complementa con el precio de las fondas, loncherías y torterías, pues los alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar, que en el lapso de referencia registró un incremento de 6.8% anual.
Estos tres elementos, sumado al alza de refrescos, por el aumento aplicado al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) empujaron un incremento en el costo anual de la canasta básica alimentaria hasta 8.3% en el ámbito urbano, donde reside cerca de 70% de la población del país.
El incremento de la canasta básica alimentaria prácticamente duplicó a la inflación general de abril, que se ubicó en 4.45% anual.
Así, al corte de abril, la canasta básica para una persona alcanzó un costo de MXN $2,598.99 por persona. De acuerdo con la Ley Federal del Trabajo, el Salario Mínimo debe alcanzar para cubrir las necesidades básicas de una familia, que en México se compone en promedio de 4 personas.
Por ello, la canasta básica familiar tiene un costo de MXN $10,396, mientras que el Salario Mínimo General es de MXN $9,582.47 mensuales.
La diferencia entre el costo de la canasta básica alimentaria, que solo permite a las familias superar la pobreza extrema, es MXN $813.53 pesos más cara que el Salario Mínimo.
Este problema afecta a la mayoría de la población mexicana, pues el mismo Inegi reporta que 42.6% de la población percibe hasta un salario mínimo al mes.















