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El peso mexicano podría depreciarse hasta 5% rumbo al cierre de 2026, de acuerdo con las proyecciones de economistas encuestados por Citi, quienes estiman que el tipo de cambio se ubique cerca de las 19 unidades por dólar.

Si bien el consenso apunta a una depreciación moderada, el rango de estimaciones es amplio. Entre los escenarios más adversos, Banca Mifel proyecta un nivel de 20.30 pesos por dólar, mientras que Oxford Economics anticipa un cierre en torno a 20.10 pesos. En contraste, las previsiones más optimistas —como las de XP Investments— ubican al peso en 17.10 unidades por dólar.

Un promedio de las proyecciones más pesimistas llevaría al tipo de cambio hacia los 20.20 pesos por dólar, lo que implicaría una depreciación cercana a 12.4%. No obstante, el consenso central de Citi apunta a un ajuste más acotado, en torno a 5%.

El escenario contrasta con el desempeño de 2025, cuando el peso registró su mejor año desde la adopción del régimen de libre flotación, con una apreciación de 11.44% y un cierre cercano a los 18 pesos por dólar. Ahora, la divisa enfrenta un entorno más complejo, marcado principalmente por riesgos externos.

Escenario para del peso mexicano

Para César Cote, Risk Management Associate en Deaglo, el tipo de cambio estará condicionado por dos grandes frentes. Por un lado, la revisión del T-MEC prevista para julio y, por otro, el aumento de la incertidumbre geopolítica, particularmente ligada a la política exterior y energética de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump.

Entre los focos de atención se encuentran la reciente captura de Nicolás Maduro y la reconfiguración del mercado petrolero, factores que podrían tener implicaciones directas para Petróleos Mexicanos (Pemex).

“La reconfiguración petrolera introduce un alto grado de incertidumbre. Si Estados Unidos fortalece la infraestructura energética en Venezuela, el petróleo mexicano enfrentará a un competidor de gran escala, lo que podría restarle cuota de mercado y presionar los ingresos por exportaciones”, explicó.

Este escenario, añadió, podría deteriorar la percepción de riesgo sobre Pemex y eventualmente traducirse en presiones sobre su calificación crediticia, con efectos colaterales para el peso.

Aunque el tipo de cambio inició 2026 con relativa estabilidad —el peso acumula una apreciación de 0.19% frente al dólar en lo que va del año—, Cote advierte que el primer semestre será decisivo.

“Los primeros seis meses serán la prueba de fuego. Si la volatilidad se intensifica, no sería extraño ver al peso regresar a niveles de 19.30 por dólar. La segunda mitad del año estará marcada por las nuevas condiciones del T-MEC y por el diferencial de tasas entre México y Estados Unidos”, señaló.

Desde Scotiabank también prevalece la cautela. El banco advierte que el entorno de bajo crecimiento económico y la persistencia de presiones inflacionarias podrían complicar el ciclo de recortes de tasas del Banco de México, afectando el atractivo relativo del peso.

“Todo indica que este entorno difícilmente se revertirá en 2026. Los factores estructurales, junto con la falta de certidumbre regulatoria y comercial, seguirán lastrando las decisiones de inversión”, afirmó Eduardo Suárez, analista económico de la institución.

¿Cuáles son los riesgos y oportunidades para el peso mexicano en 2026?

Deaglo enlistó una serie de riesgos y oportunidades a los que se enfrentará el peso mexicano:

Riesgos

  • TMEC
  • Escalada en tensiones geopolíticas
  • Reconfiguración del sector petrolero con Venezuela reforzada por empresas estadounidenses
  • Ciclo de baja de tasas de interés de Banxico acelerado

Oportunidades

  • Alivio en riesgo global
  • Dollar Index débil que favorece a monedas emergentes
  • Negociación exitosa del TMEC donde no se pierda cooperación
  • Mayor atractivo de inversiones extranjeras que se materialicen por nearshoring