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El Pacífico Ecuatorial lleva semanas calentándose a un ritmo que pone en alerta a científicos de todo el mundo. Los modelos climáticos ya no hablan de un El Niño ordinario: las proyecciones apuntan a un evento excepcional que, entre el otoño y el invierno de 2026, podría cambiar lo que México entiende por lluvias, huracanes y frío.

Con un 37% de probabilidad de materializarse como “Súper El Niño”, el fenómeno amenaza con golpear simultáneamente la infraestructura urbana, el campo y la generación de energía del país.

El Súper El Niño ya se está gestando en el Pacífico y México será uno de los más golpeados

Todo comenzó con un número aparentemente pequeño: 0.4°C. Esa es la anomalía térmica que el Centro de Predicciones Climáticas ya registra en la región 3.4 del Pacífico Ecuatorial central, la zona que los meteorólogos monitorean como termómetro del planeta.

Puede parecer poco, pero en climatología esa décima de grado es la primera ficha de un dominó que, si sigue cayendo, desencadenará uno de los eventos climáticos más disruptivos de la década.

Los vientos del este, que normalmente actúan como freno natural para el calentamiento del océano, se están debilitando de forma sistemática. Sin ese freno, las aguas superficiales del Pacífico acumulan calor sin resistencia. Cuando esa energía almacenada alcanza cierto umbral, el sistema climático global lo siente: cambian los patrones de lluvia, se reorganizan las corrientes en chorro y los ciclones tropicales encuentran condiciones ideales para intensificarse antes de lo habitual.

Los especialistas anticipan que la fase neutral que aún predomina durante la primavera cedará el paso a El Niño entre junio y julio. Pero lo que mantiene en vilo a los expertos en protección civil no es el inicio del fenómeno, sino su intensidad proyectada.

Los modelos matemáticos más recientes asignan un 30% de probabilidad a un escenario fuerte y, encabezando las tendencias, un 37% a un escenario “muy fuerte”, categoría que los climatólogos ya denominan abiertamente Súper El Niño.

Para México, la geografía lo convierte en uno de los países más expuestos. Con costas en dos océanos, una franja tropical en el sur y zonas áridas en el norte, el territorio nacional no recibirá el impacto de forma uniforme. Lo que se avecina es una fractura climática: mientras algunas regiones lucharán contra el exceso de agua, otras enfrentarán una sequía prolongada que comprometerá cosechas, presas y suministro de agua potable.

Súper El Niño 2026 en México: alertan por huracanes intensos, inundaciones, sequías y un invierno con nevadas históricas.
Súper El Niño 2026 en México: alertan por huracanes intensos, inundaciones, sequías y un invierno con nevadas históricas.ChatGPT

Huracanes más poderosos en el Pacífico, sequías en el sureste e inundaciones en el centro: el mapa del caos climático que se viene

Si el fenómeno se confirma antes de que termine junio, las lluvias empezarán a cambiar en todo México. El centro, el occidente y la zona del Golfo tendrán tormentas más intensas y frecuentes, con riesgo de inundaciones en ciudades como Guadalajara, León y Veracruz.

En contraste, el sureste —especialmente Chiapas, Tabasco y Campeche— podría sufrir menos lluvias de lo habitual y enfrentar sequías durante el verano.

Entre julio y agosto llegará una canícula más fuerte, con calor extremo y menos lluvias en gran parte del país. Esto aumentará el riesgo de incendios forestales, golpes de calor y problemas de agua para el campo. Mientras tanto, el noroeste, como Sinaloa y Sonora, tendría lluvias muy fuertes por un monzón más activo.

El periodo más complicado sería septiembre. Los ciclones del Pacífico podrían fortalecerse por el calentamiento del mar y combinarse con los primeros frentes fríos, provocando lluvias históricas e inundaciones en estados como Jalisco, Nayarit, Michoacán y Colima.

En el Atlántico ocurriría lo contrario: habría menos huracanes en el Golfo de México y el Caribe, aunque el Pacífico tendría mayor riesgo de ciclones intensos.

Heladas, nevadas y tormentas invernales fuera de lo normal: así cerrará el 2026 bajo el dominio de El Niño

Cuando llegue el último trimestre del año, El Niño alcanzará su punto más fuerte y empezará a influir de lleno en el invierno de México. Esto podría provocar más frentes fríos, lluvias intensas y eventos climáticos extremos en varias regiones del país.

Los antecedentes muestran que, durante episodios fuertes de El Niño, aumentan las entradas de aire polar. Eso significa nortes más intensos en el Golfo, más lluvias en el noreste y centro-norte, y mayor posibilidad de fenómenos como las DANA, sistemas que pueden generar tormentas muy fuertes.

Las zonas con mayor riesgo serán las sierras del norte y el altiplano. Estados como Chihuahua, Durango, Zacatecas y San Luis Potosí podrían enfrentar nevadas y heladas más severas de lo normal, afectando cultivos y comunidades poco preparadas para este tipo de clima.

Además, el invierno podría poner presión sobre el sistema energético: aumentaría el consumo de calefacción mientras algunas regiones tendrían menos agua disponible para generar electricidad. Por eso, autoridades y Protección Civil ya trabajan en medidas de prevención antes de que el fenómeno alcance su máxima intensidad.