

Yakarta, la capital de Indonesia, se ha consolidado como la mayor concentración urbana del mundo, superando incluso a Tokio. Con 42 millones de habitantes en su área metropolitana, esta urbe enfrenta la crisis existencial, ya que el suelo cede bajo sus pies mientras el océano avanza amenazante.
El crecimiento descontrolado de las últimas décadas ha creado un mosaico de rascacielos y asentamientos informales que hoy penden de un hilo. Según datos de la ONU, la población de esta megalópolis es equivalente a la de países enteros como Argentina, lo que eleva el riesgo de una catástrofe humanitaria sin precedentes.
Cuáles son las causas del hundimiento
El principal motor de este hundimiento no es solo el cambio climático, sino la extracción masiva de agua subterránea. Ante la carencia de una red pública eficiente, millones de ciudadanos perforan el suelo para sobrevivir, provocando que el terreno descienda varios centímetros cada año.

A este fenómeno se suma el peso de una infraestructura masiva construida sobre sedimentos inestables. En el norte de la ciudad, barrios enteros ya se encuentran por debajo del nivel del mar, protegidos apenas por muros que luchan contra mareas cada vez más agresivas.
La ciudad más poblada del mundo puede quedar sumergida antes de 2050
Para estimar que gran parte de Yakarta podría estar sumergida hacia el año 2050, los científicos y organismos internacionales (como el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU y el Foro Económico Mundial) se basan en la combinación de tres variables críticas:
1. La tasa de subsidencia (hundimiento del suelo)
A diferencia de otras ciudades que solo enfrentan el aumento del nivel del mar, Yakarta se hunde por causas propias. En algunas zonas del norte de la ciudad, el suelo desciende hasta 25 centímetros por año. Se estima que el 95% del norte de Yakarta estará bajo el nivel del mar en 2050 si no se detiene la extracción de agua de los acuíferos.
2. El ascenso del nivel del mar
Debido al calentamiento global y el deshielo de los polos, el Mar de Java está subiendo a un ritmo de aproximadamente 0.8 a 1 centímetro anual. Aunque parece poco, al sumarse al hundimiento del suelo, el efecto se multiplica, dejando a la infraestructura costera totalmente vulnerable.
3. Modelos de simulación de inundaciones
Organizaciones como Climate Central utilizan modelos digitales de elevación para proyectar mapas de riesgo. Estos datos muestran que, para mediados de siglo, las inundaciones costeras que antes ocurrían una vez cada cien años se convertirán en eventos cotidianos, haciendo que áreas densamente pobladas sean inhabitables.
El riesgo se calcula sumando el descenso del terreno y el ascenso del océano. En 30 años, el nivel relativo del mar en Yakarta habrá cambiado tanto que los sistemas de drenaje actuales (que dependen de la gravedad para expulsar el agua de lluvia al mar) dejarán de funcionar, convirtiendo a la ciudad en una “palangana” gigante.
El ambicioso plan de escape de Indonesia para salvar su capital
Ante la inminencia del desastre, el gobierno indonesio ha tomado la decisión histórica de construir una nueva capital desde cero. Nusantara, ubicada en la isla de Borneo, busca aliviar la presión demográfica y administrativa que asfixia a la actual metrópolis.

Sin embargo, el traslado del poder político no soluciona el problema de los millones que se quedan atrás. Los expertos advierten que las obras de ingeniería, como el Gran Muro Marino, son soluciones temporales para una ciudad que ya es el símbolo global de la vulnerabilidad urbana.
La crisis de Yakarta no es solo un problema local, sino una advertencia para las economías emergentes sobre los límites del crecimiento. La desigualdad social y el estrés hídrico marcan la pauta de una carrera contra el reloj para evitar que la ciudad más poblada del mundo desaparezca bajo el agua.
El futuro de estos 42 millones de personas depende de una transición urbana que parece llegar tarde. Mientras Nusantara cobra forma, Yakarta sigue lidiando con inundaciones crónicas y un suelo que, literalmente, se desvanece día tras día.















