

El misterio de un navío romano que desapareció hace casi dos milenios volvió a la vida en el lago de Neuchâtel, Suiza. Allí, bajo aguas tranquilas y aparentemente inofensivas, se escondía un cargamento intacto que hoy reescribe la historia de las rutas comerciales del Imperio.
La Oficina de Arqueología Cantonal de Neuchâtel, OARC, junto con la Fundación Octopus y el Servicio Arqueológico del Estado de Friburgo, SAEF, lidera la operación de rescate. La primera pista surgió en noviembre de 2024, cuando una fotografía aérea reveló anomalías en el lecho lacustre.

Lo que parecía una sombra se transformó en la evidencia de un naufragio ocurrido entre los años 20 y 50 d.C., de una embarcación que ya no existe, pero cuyo cargamento sobrevivió como un fantasma del pasado.
“Se extrajo una muestra de madera del cargamento para datación por carbono-14. Los resultados de este análisis establecieron un período comprendido entre el 50 a. C. y el 50 d. C”, indicó la investigación publicada en Octopus Foundation.

La riqueza y diversidad de los objetos recuperados han sorprendido incluso a los más experimentados especialistas en pecios, pero en este caso, se convierte en las entrañas de un navío que alguna vez existió y que ahora es un verdadero fantasma que reposa en el fondo del lugar menos pensado en el mundo.
La campaña de excavación iniciada en marzo de 2025 permitió extraer centenares de piezas en un estado de conservación excepcional, pese a riesgos de erosión, fondeo y posibles expolios.
El tesoro que dejó el navío fantasma de la primera mitad del siglo I d.C.
El contenido del pecio revela la vida cotidiana y las redes comerciales de la época romana. Entre las piezas destacan vajillas de mesa producidas en talleres suizos, ánforas importadas desde la Península Ibérica y armas que sugieren la presencia de escoltas armados en rutas mercantes.
- Vajilla de mesa: platos, fuentes, copas y cuencos
- Ánforas para transporte de aceite de oliva
- Utensilios y herramientas de uso cotidiano
- Elementos de arnés y de carro, incluidas ruedas intactas
- Gladios (espadas cortas romanas)

Cada objeto recuperado aporta una pieza al rompecabezas de cómo se organizaban los circuitos de comercio y seguridad en la primera mitad del siglo I. La fragilidad del contexto obligó a extraer los elementos más vulnerables, asegurando que este tesoro no vuelva a perderse en las profundidades.
Ecos de corsarios marcan el pasado de lo que hoy es un yacimiento de tesoros piratas
El hallazgo no solo ilumina la historia económica del Imperio Romano, sino que despierta ecos de aventuras marítimas y relatos de corsarios. La presencia de armas en un cargamento civil sugiere que la embarcación navegaba bajo protección ante amenazas, transformando el pecio en testimonio de tensión entre comercio y seguridad.
Los arqueólogos destacan que las ruedas halladas son las únicas de origen romano encontradas en Suiza, lo que abre la hipótesis de un sistema de transporte dual: mercancías que viajaban por tierra y agua en una logística combinada. El barco fantasma simboliza un engranaje comercial que conectaba regiones distantes.
Las perspectivas de investigación son vastas. El conjunto permitirá identificar talleres de alfarería, analizar circuitos de distribución y comprender mejor las técnicas de producción y transporte de la época.
En palabras de los expertos, según dio a conocer el sitio Octopus Foundation se trata de una fuente de información “de valor inestimable”, un tesoro que vuelve a contar su historia.















