

Cuatro hombres fueron detenidos en Israel tras ser sorprendidos mientras realizaban una excavación ilegal en una antigua cueva funeraria romana de aproximadamente 2,000 años de antigüedad, ubicada cerca de Hittin, en las inmediaciones de Tiberíades.
De acuerdo con la Autoridad de Antigüedades de Israel, IAA siglas en inglés, los sospechosos causaron “graves daños a la cueva funeraria y a los restos arqueológicos” al utilizar herramientas de excavación con la presunta intención de saquear objetos valiosos como oro y joyas.

Aunque los detenidos intentaron justificarse ante las autoridades, “afirmaron haber acudido al lugar para cazar puercoespines y recolectar setas”, terminaron admitiendo que sí excavaron dentro de la tumba antigua. La Autoridad de Antigüedades fue contundente al señalar que “cualquier daño a un yacimiento de antigüedades supone un daño directo a nuestra capacidad de estudiar el pasado y transmitirlo a las generaciones futuras”.
El ataque al patrimonio histórico milenario tendrá consecuencias
La cueva funeraria atacada se localiza en una zona considerada de alto valor arqueológico, en el límite del valle de Arbel, cerca del sitio de Nabi Shu’ayb/Khitin.
En esta región se desarrollaron importantes asentamientos durante los periodos romano y bizantino, entre ellos la ciudad talmúdica de Hitia, un gran centro judío del siglo III después de Cristo.

Según investigaciones previas encabezadas por el profesor Uzi Liebner, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, en el área se han encontrado restos de cerámica de los periodos helenístico, romano y bizantino, lo que confirma la riqueza histórica del sitio.
Para las autoridades israelíes, la excavación clandestina no solo destruyó estructuras antiguas, sino también información invaluable sobre la vida y las prácticas funerarias de la época.
Israel calificó el atentado como un “daño a la memoria y a la identidad”
El ministro de Patrimonio de Israel, el rabino Amichai Eliyahu, calificó los hechos como un atentado contra la historia y la identidad cultural. “Cuando estos sitios sufren daños, y aún más maliciosamente, se vulnera nuestro derecho a preservar la evidencia material de la existencia del patrimonio judío”, afirmó.

Añadió que estos actos representan “un atentado contra la memoria, la identidad y la capacidad de transmitir la historia del lugar a las generaciones futuras”.
Aunque los sospechosos fueron liberados bajo palabra tras el interrogatorio, la Autoridad de Antigüedades de Israel informó que el caso será turnado a su oficina legal para evaluar la presentación de cargos formales, reiterando que continuará trabajando con las fuerzas de seguridad para frenar el saqueo del patrimonio arqueológico.















