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México se halla en la antesala de un cambio significativo en el ámbito laboral. La reforma que disminuirá la jornada de 48 a 40 horas semanales, anunciada por la presidenta Claudia Sheinbaum en diciembre de 2025, se acompaña de una redefinición esencial: qué se considera realmente tiempo de trabajo, según los expertos.
Esta transformación está programada para iniciar en mayo de 2026 e implementarse de manera gradual hasta 2030.
Fin de los tiempos libres: la nueva forma de medir las horas laborales
De acuerdo a la experta, la iniciativa presentada por Sheinbaum incorpora el concepto de “tiempo efectivo de trabajo” como criterio central. Esto significa que las jornadas se medirán por la actividad comprobable y no solo por la disponibilidad del empleado.

“Es una definición que se me hizo muy interesante desde el primer momento, porque nuestra legislación actual nos marca que la jornada laboral es cualquier espacio y tiempo en el que estés a disposición del empleador, no importa si estás haciendo o no haciendo, con que estés esperando una instrucción es más que suficiente como para decir: ‘estoy en mi jornada laboral’“.
De acuerdo al artículo 58 de la Ley Federal del Trabajo (LFT), la jornada laboral se contabiliza como “el tiempo durante el cual el trabajador está a disposición del patrón para prestar su trabajo”; sin embargo, la abogada laboralista Estefanía Rueda, en entrevista para El Heraldo, advirtió que este concepto podría cambiar y redefinir la dinámica actual.

En caso que la reforma constitucional resulte aprobada, una vez que entre en vigor, el cambio será sustancial: “Este nos dice: ‘es el tiempo efectivo de trabajo’. Si contratas a alguien por hora laborada, esto quiere decir que si no estás haciendo efectivamente nada, pues entonces no te va a tocar pago por esa hora, eso se va a volver muy interesante”, explicó.
Fin de la reducción de la jornada laboral: ¿los empleados deberán aumentar sus horas de trabajo?
El cambio busca abordar una contradicción que ha caracterizado al país: México registra 2,128 horas trabajadas al año en promedio, una de las cifras más elevadas de la OCDE, sin embargo, presenta niveles de productividad bajos debido a los extensos tiempos muertos dentro de las jornadas.
Como alternativa, las empresas deberán implementar plataformas digitales que registren con precisión las entradas, salidas y tiempos de trabajo real, cumpliendo así con los futuros requerimientos de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.
La reforma también choca con el límite legal de ocho horas diarias establecido para las jornadas. Al considerar únicamente el tiempo efectivo, existe el riesgo de que las jornadas se extiendan en la práctica si no se establecen controles adecuados.
Impacto de la reforma a la LFT: ¿se reducirán los salarios de los trabajadores?
La implementación gradual de la reforma de la LFT contempla una reducción de dos horas por año, comenzando en 2027 hasta alcanzar las 40 horas en 2030. Aunque la reforma garantiza que los salarios no se verán afectados por la disminución de horas, las empresas enfrentan un dilema operativo: cómo mantener la productividad con menos horas disponibles.
“Al final del día está abriendo la puerta de decir: ‘puedo tener un call center con gente de guardia, que simplemente va a estar esperando una llamada y mientras no atienda ninguna llamada, ningún contacto al cliente, pues no es tiempo efectivo de trabajo y no tengo que pagar ese tiempo’”, alertó la abogada laborista.
Las sanciones por exceder los límites de jornada oscilarán entre 5,657 y 28,285 pesos por cada trabajador afectado. Superar los límites de horas extraordinarias podría incluso conllevar a responsabilidades penales por explotación laboral.
La reforma de 40 horas se integra en un contexto de transformaciones laborales que han tenido lugar en la última década, las cuales incluyen el incremento del salario mínimo, la ampliación de las vacaciones y la reestructuración del sistema de justicia laboral. Cada uno de estos cambios ha representado un avance en derechos, aunque también ha puesto de manifiesto la dificultad de convertir las modificaciones legales en mejoras concretas para millones de trabajadores que operan fuera del marco formal.
Este marco regulatorio más estricto exige a las empresas prepararse no solo mediante la implementación de nuevos sistemas tecnológicos, sino también a través de la capacitación de mandos medios y altos en relación con el respeto a los horarios establecidos.












