Antes de las elecciones de este domingo 4 de octubre en Brasil, habrá una silla vacía en el último debate presidencial. Luiz Inácio Lula da Silva, que busca un nuevo mandato al frente del país vecino, no se presentará al encuentro que la red Globo organiza para este jueves 1 de octubre.
Sus asesores le comunicaron la decisión a la cadena ayer. Ante esto, Globo, el canal más visto del país y organizador histórico de los debates previos a cada elección, confirmó que mantendrá el lugar del presidente sin ocupar durante la transmisión.
A esa misma hora, Lula estará en otro set: el del pódcast Flow, que lo entrevistará en una emisión por YouTube programada para arrancar 45 minutos antes que el debate.
Quien sí estará frente a las cámaras es su principal contendiente, Flávio Bolsonaro, senador de ultraderecha e hijo del expresidente Jair Bolsonaro. Además, dirán presente Ronaldo Caiado, exgobernador de Goiás; Romeu Zema, exgobernador de Minas Gerais, y el psiquiatra y escritor Augusto Cury.
Las razones detrás de la ausencia de Lula
La explicación que circula en el Partido de los Trabajadores (PT), según dirigentes citados por la prensa local, es estratégica: Lula iba a ser el único candidato de izquierda en el estudio y temía quedar acorralado por cuatro rivales de centroderecha y ultraderecha.
El presidente ya había recurrido a la misma táctica a fines de agosto, cuando respondió al primer debate con una entrevista en televisión abierta. En aquella ocasión, el ausente también fue Flávio Bolsonaro.
Esta vez, el senador de derecha cambió de postura. Después de rechazar los encuentros anteriores, anunció su presencia en el de Globo y aprovechó un acto en Goiás, el domingo 27 de septiembre, para provocar al presidente: “Lula ven a debatir conmigo porque quiero restregarte la verdad en la cara y voy a mostrar que mi proyecto de Brasil es mejor que el tuyo”.
Una campaña sin cara a cara entre los favoritos
Si nada cambia a último momento, Brasil llegará a las urnas sin un solo debate televisivo entre los dos principales candidatos. Durante septiembre, dos encuentros se suspendieron porque ni Lula ni Bolsonaro aceptaron asistir, y el único que se concretó reunió a aspirantes que no superaban el 5 % de intención de voto.
La ausencia de debate contrasta con lo ajustado de la pelea. Las últimas encuestas muestran un empate técnico en primera vuelta: Lula reúne el 40% y Bolsonaro, el 36%.
Para una eventual segunda vuelta, que se celebraría el 25 de octubre si nadie supera la mitad de los votos, la distancia se achica a dos puntos: 47% contra 45%. Además de la presidencia, el domingo se define la composición de ambas cámaras del Congreso.
Qué está en juego en la economía
Los dos candidatos proponen rumbos opuestos: Lula defiende un Estado activo con programas sociales y crédito público, mientras que Bolsonaro apuesta por recortar el gasto y privatizar. Los inversores toman nota, con una bolsa de San Pablo que subió 5,03% en septiembre y un real que cerró el mes a 5,173 por dólar.
El próximo gobierno recibirá una economía que pierde impulso: el crecimiento no superaría el 2% este año, la tasa de interés está en 13,75% y el déficit fiscal alcanzó el 9,48 % del PIB en agosto, el doble que a fines de 2022.
En la vereda opuesta, el desempleo se mantiene en niveles mínimos, con un 5,3%, y la inflación interanual de 4,22% está por debajo del techo de la meta. Pero los precios de los alimentos siguen siendo un tema sensible, al punto de que el propio Lula admitió en campaña que “el pueblo aún está enfadado porque las cosas están caras”.
Con información de EFE.