Mercosur: ¿qué tan factible es que Uruguay negocie acuerdos extrabloque?

El gobierno de Luis Lacalle Pou anunció esta semana que negociará con terceros países de forma bilateral y expertos uruguayos dan un panorama actualizado de las probabilidades de contretar este objetivo siendo un país chico y con relativamente poca incidencia económica.

El presidente Luis Lacalle Pou ratificó este jueves durante la cumbre de presidentes del Mercosur lo que ya había adelantado el miércoles el canciller Francisco Bustillo en la reunión ordinaria del Consejo del Mercado Común (CMC): Uruguay comenzará a conversar con terceros para negociar acuerdos comerciales extrazona.

Ante los pocos avances de la propuesta de flexibilización del Mercosur, presentada hace unos meses por Uruguay y Brasil, la delegación uruguaya "reivindicó su pertenencia" al bloque pero advirtió que comenzará a conversar de forma bilateral con otros países.

Lacalle Pou remarcó la vocación "aperturista" del gobierno y expresó que "el mundo avanza y no nos va a esperar". "El mundo se está entrelazando comercialmente y el final del covid va a hacer que estas negociaciones se disparen", dijo el presidente uruguayo y agregó:"Hacia allá va Uruguay. Ojalá que vayamos todos juntos, pero lo que está claro es que hacia allá vamos".

Presidente uruguayo, Luis Lacalle Pou - Xinhua

En este contexto, cabe preguntarse ¿qué impacto tiene este paso que da el Uruguay? ¿Cuáles son los posibles caminos a seguir a partir de ahora? ¿Es factible que el país pueda negociar acuerdos bilaterales con terceros?

Este viernes, surgieron las primeras señales de optimismo en esa dirección. La embajadora de Reino Unido en Uruguay, Faye O'Connor, dijo en rueda de prensa que su país está "abierto" a negociar acuerdos bilaterales con Uruguay. En esa línea, mencionó tres áreas de interés: la tecnología, la agricultura y la farmacéutica. Si bien O'Connor explicó quet no se descarta el comienzo de negociaciones bilaterales con los países miembros.

Para Marcos Soto, decano de la Escuela de Negocios de la Universidad Católica del Uruguay (UCU), la decisión de Uruguay puede significar un "punto de inflexión" para el Mercosur siempre y cuando las iniciativas uruguayas se concreten en cuanto a apertura y negociación de acuerdos con terceros. En el caso de lograrlo, entiende que se abren dos caminos, el primero es que "el Mercosur se puede llegar a transformar en una zona de libre comercio de hecho" o, por otro lado, podría darse que Uruguay "ingrese en una situación tan incómoda que debería replantearse su status dentro del bloque".

En ese sentido, consideró que Uruguay debió haber planteado redefinir su vínculo con el Mercosur y pensar en ser un Estado asociado. "Como Chile, son estados asociados que gozan de las preferencias arancelarias pero no están sujetos al Arancel Externo Común (AEC), que es en definitiva lo que sintetiza la política común frente al resto del mundo y que es en donde más le ha costado a Mercosur abrirse", sostuvo en diálogo con El Observador.

Gonzalo Oleggini, consultor en negocios internacionales y logística, dijo a El Observador que Uruguay tiene mucho más para ganar negociando fuera del bloque que dentro. "No lo hemos sabido ver en las últimas dos décadas pero tenemos mucho más para ganar negociando en el mercado internacional que haciéndolo en la región", sostuvo.

En ese sentido, valoró el hecho de que Brasil haya asumido la presidencia pro témpore del bloque. El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, dijo durante la cumbre de este jueves que no permitirá que el Mercosur "continúe como sinónimo de ineficiencia" y de "desperdicio de oportunidades" y que trabajará por la reducción del AEC y la flexibilización.

Para Oleggini, esto será clave para Uruguay. "Nuestra ventana es ésta. En enero comienza la campaña electoral en Brasil y eso frena los procesos de integración", dijo.

Según Gabriel Oddone, economista de CPA Ferrere, si bien el Mercosur continúa siendo una herramienta fundamental para el Uruguay, dejó de ser un factor de dinamismo.

"Hace tiempo era necesario que Uruguay procurara mover ficha dentro del acuerdo para promover un debate más franco y más abierto para un cambio de énfasis o iniciar un camino de flexibilidad por los hechos, buscando movimientos fuera de la zona del bloque y jugando al borde del reglamento", expresó a El Observador.

La viabilidad de los acuerdos

"Se ha cuestionado muchas veces si Uruguay, por ser un país chico y con poca incidencia económica, no pierde poder negociador al cortarse solo. Sí, esto puede ser un riesgo pero, a la luz de los hechos, el poder negociador del Mercosur en este tiempo, se ha parecido más a una mochila de piedra que a una ventaja", expresó Soto. En ese sentido, consideró factible que Uruguay pueda alcanzar acuerdos con terceros en la medida en que "tenga equipos negociadores que logren acordar y entender lo que se está acordando, equipos técnicos para realizar estudios de factibilidad e impacto sobre la industria local y que el gobierno tenga capacidad de diálogo con la sociedad civil".

Oddone, por su parte, entiende que el camino para alcanzar acuerdos bilaterales por fuera del Mercosur "no va a ser fácil" porque Uruguay es atractivo como puerta de entrada a los mercados de a la región y también en tanto pueda ser puerta de salida para producción que allí se desarrolla.

"Salvo alguna decisión geopolítica de algún país, que por razones estratégicas quieran transmitir una señal de vocación de acuerdo con un país de la dimensión de Uruguay y al mismo tiempo que Argentina y Brasil no lo bloqueen o no logren bloquearlo, no creo que sea un camino sencillo. Esto no quiere decir que no haya estado bien que Uruguay haya desafiado el statu quo que existía", advirtió.

En esa línea, el economista consideró que un paso "adecuado" sería que Uruguay solicitara ingresar a un acuerdo comercial existente como es la Alianza del Pacífico (AP), del cual es miembro "observador" a día de hoy.

"Se podría aspirar a ser un miembro pleno de ese tratado, eso supone algo parecido a firmar un tratado con un tercer país, pero no es lo mismo que tener la necesidad de contar con un tercer país que quiera firmar con nosotros, cosa que no lo veo como algo muy probable, al menos con un mercado que sea relevante para Uruguay", sostuvo.

Oleggini manifestó que Uruguay no puede perder de vista la dimensión real que tiene esta decisión, esa dimensión es la de aquellos que se benefician de los acuerdos que el país pueda alcanzar e inversiones que estos puedan propiciar, sean empresas, trabajadores o consumidores.

"Uruguay necesita estos acuerdos porque está perdiendo tiempo en el comercio internacional en detrimento de los competidores los países que venden los mismos productos, como pueden ser Nueva Zelanda y Australia, tenemos una necesidad si o si de mover las piezas", expresó.

Hay consenso casi generalizado sobre que la decisión de Uruguay de comenzar a negociar por fuera del Mercosur era necesaria. Existen matices en cuanto al cómo o los pasos a seguir pero el norte parece ser claro en cuanto a que el país debe ir hacia una mayor apertura, entendiendo los riesgos que tiene tensar la cuerda con los países del bloque pero apuntando a un Uruguay que ser atractivo para el mercado internacional.

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