La primera ministra de Nueva Zelanda tiene 40 años y no quiere ser vacunada VIP: "Quiero a todos ellos protegidos primero"

Ante la llegada del primer lote de vacunas de Pfizer a Nueva Zelanda, Jacinda Ardern busca priorizar a los trabajadores fronterizos en su país con menos de 100 casos activos.

En conversación con el programa de televisión neozelandés The AM Show, su flamante primera ministra, Jacinda Ardern, trató el tema de la vacunación en su país, la cual comenzó el pasado viernes 19 de febrero con la llegada del primer lote de 450.000 vacunas de Pfizer-BionTech.

Al ser interrogada sobre si se daría la vacuna en televisión nacional prontamente, la mandataria de 40 años respondió: "Los trabajadores en la primera línea son los que se encuentran ante un mayor riesgo, sin embargo, también me gustaría enviar el mensaje de que la vacuna es segura".

"Hemos tenido una discusión sobre esto y me genera conflicto porque desde mi punto de vista son las personas que están en la primera línea quienes están en el mayor de los riesgos, no yo. Entonces los quiero a ellos protegidos primero", agregó la primera ministra.

La pregunta surgió luego de que el periodista destacara que el Primer Ministro australiano, Scott Morrison, se vacunó con la primera dosis del inoculante con el fin de "enviar un mensaje de confianza" a su población sobre la seguridad de la vacuna, un movimiento que han seguido miles de políticos alrededor del mundo.

Antes de la llegada de las vacunas, Ardern dijo a la prensa que sabía que una parte de la población tenía dudas sobre los inoculantes y reconoció que el gobierno necesita dar "la mayor cantidad de información posible" para poder llegar a esas comunidades "dónde podrían dudar un poco, para darles esa tranquilidad".

Nueva Zelanda se ha posicionado como uno de los países con la gestión más efectiva de la pandemia: con sólo 2.350 casos confirmados y 26 fallecidos, la pequeña isla de 5 millones de habitantes ya vive prácticamente libre del virus.

Sin embargo, el gobierno no deja de estar atento ante nuevos rebrotes. Ejemplo de esto es el confinamiento de tres días que se dio la semana pasada en la ciudad de Auckland, la más grande del país, por sólo tres casos nuevos del virus que, según confirmaron más tarde, se encontraban vinculados epidemiológicamente.

Frente a esta situación, la ciudad pasó durante unos días del nivel 1 de emergencia (el más leve) al nivel 3, mientras que el resto del país ascendió al nivel 2. Al confirmar la vinculación de los tres casos, sin embargo, toda Nueva Zelanda volvió a la fase 1. En el mes de febrero, la ciudad más grande del país ha registrado únicamente 8 casos de coronavirus y, en principio, con el comienzo de la vacunación se espera inmunizar a 225.000 trabajadores de la frontera, sus familias y parte del personal de salud.

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