Un ciberataque contra los sistemas de refrigeración de cientos de supermercados en Francia provocó pérdidas millonarias tras alterar a distancia la temperatura de las vitrinas frigoríficas y comprometer la conservación de miles de productos alimentarios. El incidente afectó a cadenas como Intermarché, Coopérative U, E.Leclerc y Monoprix y se abrió una investigación judicial por los daños registrados en los locales.
El ataque apuntó contra el software danés Danfoss, utilizado para gestionar instalaciones de refrigeración en establecimientos de gran distribución. Los piratas informáticos manipularon el sistema de descongelación para elevar las temperaturas hasta los 36 grados, lo que obligó a descartar una parte importante de los alimentos congelados.
Las consecuencias económicas alcanzaron a distintas cadenas. Intermarché estimó que entre 150 y 200 supermercados resultaron afectados, mientras que en Coopérative U el número de locales perjudicados sería inferior a un centenar. El Groupement Mousquetaires, grupo al que pertenece Intermarché, calculó las pérdidas en varios millones de euros, aunque todavía no se difundió una cifra definitiva.
Cómo fue el ataque a los sistemas de refrigeración
La intrusión habría aprovechado versiones del software anteriores a la cuarta versión del sistema. Según los primeros reportes, los atacantes consiguieron controlar a distancia el mecanismo de descongelación de los equipos y modificar las temperaturas sin necesidad de intervenir físicamente en los establecimientos. La versión 4 del programa había sido lanzada en mayo de 2024.
La magnitud de los daños también quedó reflejada en los testimonios de los comerciantes. Sophie Matt, propietaria de un Intermarché en Haguenau, relató que sus empleados encontraron las instalaciones frigoríficas a temperaturas anormalmente elevadas. La responsable estimó las pérdidas de su local en 50.000 euros y aseguró que nunca había experimentado un ataque de esas características durante sus 25 años en el sector.
La Fiscalía de París investiga los daños
La Fiscalía de París inició una investigación de oficio para identificar a las víctimas, determinar el alcance de los daños materiales y establecer si existe una relación entre el ciberataque y los conatos de incendio detectados en algunos supermercados. El caso quedó a cargo de la sección especializada en ciberdelincuencia y de la Oficina de lucha contra la ciberdelincuencia.
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, sigue el desarrollo de la investigación, mientras que el Ministerio de Comercio mantiene contacto con las cadenas afectadas. Por su parte, E.Leclerc confirmó que uno de sus proveedores de equipos de refrigeración había sufrido un ataque informático.
La seguridad de las infraestructuras críticas, bajo la lupa
El incidente reavivó la preocupación por la vulnerabilidad de los sistemas industriales conectados a Internet. Antoine Hautin, secretario general de la consultora de ciberseguridad Almond, señaló que estos equipos fueron diseñados históricamente para priorizar la fiabilidad operativa y el control de costos, sin que la protección frente a ataques informáticos ocupara necesariamente el mismo lugar.
Las repercusiones también llegaron al ámbito político europeo. El comisario de Agricultura de la Unión Europea, Christophe Hansen, condenó el ataque y advirtió sobre los riesgos de utilizar el abastecimiento alimentario como instrumento de presión. Aunque por el momento no se confirmó la autoría ni la motivación detrás de la intrusión, el caso expuso cómo una vulnerabilidad informática puede afectar directamente la distribución de alimentos y generar pérdidas económicas a gran escala.