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Guerra Rusia-Ucrania: SWIFT, gas y el desafío de Estados Unidos y Europa de frenar a Putin sin disparar contra sus economías

El presidente de Ucrania aceptó tener conversaciones con Rusia hoy en la frontera de Bielorrusia. El diálogo se produce tras las sanciones que Occidente le aplicó a Putin.

"Una Unión Europea (UE) fuerte no puede confiar tanto en un proveedor de energía que amenaza con empezar una guerra en nuestro continente", advirtió la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, antes de que Rusia invadiera a Ucrania.

El suministro de energía es una de las claves de la tensión entre Europa y Rusia, y un factor de peso a la hora de debatir las sanciones contra Moscú. Según Von der Leyen, Gazprom, la compañía estatal rusa, está "deliberadamente tratando de almacenar y entregar tan poco [gas] como sea posible".

No es la primera vez que Von der Leyen acusa a Rusia de "usar el gas como un arma". A comienzos de año, Europa decía que los rusos estaban reduciendo los envíos para acelerar la aprobación del gasoducto Nord Stream 2, ahora paralizada tras el reconocimiento de Vladimir Putin de las regiones separatistas de Donetsk y Lugansk, en Donbás (Ucrania). La situación había empujado a Europa a una crisis energética, justo cuando estaba entrando en los meses más crudos del invierno.

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La UE dijo recientemente que incluso en el caso de una interrupción total de los envíos, Europa podría sobrevivir este invierno gracias al gas natural licuado (GNL) que importa de otros países, principalmente Estados Unidos.

Pero Von der Leyen admitió que Europa es "demasiado dependiente de gas ruso": el bloque importa el 90% del gas natural que consume y Rusia representa alrededor del 40% de esos envíos. Y gran parte de ese gas viaja de Rusia a Alemania -la mayor economía europea- a través de gasoductos que atraviesan a Ucrania, entre otros países del Báltico.

Por eso la aprobación del Nord Stream 2 -cuya construcción terminó en septiembre pasado y costó u$s 11.000 millones- es vital para Moscú, ya que le permitiría exportar gas directamente a Alemania a través del Mar Báltico, sin intermediaciones de terceros países.

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Los últimos meses expusieron el error estratégico de Europa de haber convertido a Rusia en su mayor proveedor de gas. El bloque está acelerando la diversificación de sus fuentes de energía, pero tomará tiempo. Mientras tanto, otros proveedores como Noruega (que representa el 20% de las importaciones europeas de gas, con la ventaja de estar dentro del continente) y Qatar (5%), ya dijeron que no podrían sustituir el gas ruso. La alternativa es adquirir GNL a un precio más alto, lo que terminará impactando en las facturas de energía.

Europa, especialmente, también está muy conectada con Rusia a través de su sistema financiero. El sábado, los líderes de europeos, junto con Estados Unidos, el Reino Unido y Canadá, anunciaron la decisión de sancionar al banco central de Rusia y excluir a algunos bancos rusos de Swift.

La medida está dirigida a los bancos rusos que ya han sido sancionados por la comunidad internacional, pero puede ampliarse a otras instituciones financieras rusas si es necesario, le dijeron funcionarios de la Casa Blanca a Bloomberg.

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Descripta como la "opción nuclear", algunos miembros de la UE -Alemania, por ejemplo- habían expresado sus reservas hasta último momento, pero cambiaron de opinión ante el avance de Putin.

Swift (con sede en Bélgica) es una red de comunicación para pagos internacionales. Actualmente es utilizada por 11.000 instituciones financieras en 200 países. Excluir a Rusia del sistema -aunque sea parcialmente- significa un golpe para su economía, ya que las operaciones bancarias se verán seriamente complicadas porque no se podrán hacer cobros ni pagos internacionales con el resto de entidades que utilizan este sistema.

La medida también tiene efectos colaterales, ya que cualquier empresa extranjera que necesite hacer pagos en Rusia no tendrá opciones de hacerlo por esta vía. A diferencia de otros países como Irán (que fue desconectado del sistema en 2012), Rusia está bastante integrado al sistema financiero internacional: en 2020, por ejemplo, concentró el 1,5% de los flujos en la red.

Salir del sistema podría dificultar la capacidad de Rusia de recuperar las ganancias por sus exportaciones de petróleo y gas, que implican más del 40% de sus ingresos. Rusia podría apelar a otros sistemas de comunicación como mails o télex, pero en la práctica sería más lento y complicado.

Pero la exclusión de algunos bancos rusos también puede terminar generando un problema para otros países, especialmente en Europa. Si bien, Occidente no desconectó totalmente a Rusia del sistema, algunos temen que podría tener impacto sobre los suministros y los precios del gas ruso, ya sea como medida de retaliación pero también porque haría más difícil los pagos para la entrega de energía.

Miembros del G7 creen que la exclusión también podría acelerar los esfuerzos de Rusia y China por crear un sistema alternativo a Swift.

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