China redobla sus esfuerzos para contener la crisis energética

El gigante asiático está tratando de aumentar sus suministros de carbón, mientras lucha con una crisis que podría tener consecuencias más allá de las fronteras chinas-

La escasez de carbón, del que depende más de la mitad de la energía que se consume en China, ha sumido al país en una crisis energética que amenaza con desacelerar su crecimiento económico, luego del fuerte rebote que experimentó tras la salida de la crisis por la pandemia.

Los objetivos de reducción de las emisiones de carbono; el aumento de la demanda de la industria, que trata de satisfacer la demanda de los consumidores a medida que los países reabren sus economías; una desaceleración de la producción local y la disputa comercial con Australia, el segundo mayor exportador de carbón del mundo y hasta el año pasado su principal proveedor; son algunos de los factores que están detrás de la escasez de carbón del país.

Esta coyuntura derivó en una disparada de los precios del carbón y en cortes de luz esporádicos, tanto para hogares como industrias. Por la escasez las fábricas han tenido que detener o reducir sus operaciones, el impacto es amplio e incluye sectores de gran consumo energético como la fundición de aluminio, la siderurgia, la fabricación de cemento, la producción de fertilizantes, y tecnología. Incluso se teme que industrias críticas como la de producción de alimentos, se puedan ver afectadas.

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Al menos 15 empresas chinas que cotizan en Bolsa y producen desde aluminio y productos químicos hasta tinturas y muebles, han informado que su producción se ha visto interrumpida por los cortes de energía.

Los gobiernos locales de las provincias de Zhejiang, Jiangsu, Yunnan y Guangdong han pedido a las fábricas que limiten el uso de la energía o reduzcan la producción, reporta Reuters.

Algunos proveedores de energía han enviado avisos a los grandes usuarios para que detengan la producción durante los periodos de máxima demanda de energía (generalmente a la mañana temprano o la noche) , o para que cierren completamente sus operaciones durante dos o tres días a la semana.

Otros han recibido la orden de cerrar hasta nuevo aviso o hasta una fecha determinada, como las plantas de procesamiento de soja de Tianjin.

Los usuarios residenciales también se han visto afectados, y en algunas partes del noreste de China se les ha pedido que limiten el uso de calentadores de agua y microondas para ahorrar energía.

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El escenario ha hecho que algunas instituciones como Nomura, Goldman Sachs y S&P corrigieran a la baja sus proyecciones de crecimiento para la economía china este año. Pero, dado el rol central del gigante asiático en la cadena de suministro global, es probable que el problema exceda las fronteras de China. Según un índice de vulnerabilidad del Citigroup, los exportadores de insumos para el sector manufacturero chino, así como de materias primas, están especialmente expuestos a un debilitamiento de la economía china. Los vecinos como Taiwán -el mayor productor de chips del mundo- y Corea del Sur son sensibles, al igual que exportadores de metales como Australia y Chile, y socios comerciales clave como Alemania también están algo expuestos.

"Esto parece otro golpe de estanflación para el sector manufacturero, no sólo para China, sino para todo el mundo", le dijo Craig Botham, economista de Pantheon Macroeconomics, a Bloomberg. Esto se agrega, además, a la crisis de los contenedores que está sobrecargando a los puertos del mundo.

Algunos rubros como el de la tecnología -China es uno de los mayores fabricantes de dispositivos desde smartphones hasta consolas de videojuegos- y el automotriz, que ya atraviesa una crisis por la escasez de semiconductores, podrían verse afectados.

En los últimos días, el impacto de los cortes de luz se vio limitado gracias a los cierres habituales de los feriados de la semana dorada, pero los economistas están atentos a lo que suceda una vez que se reanude la actividad. El gobierno chino está trabajando para estabilizar la situación y le ordenó a sus productores de carbón que aumenten la producción.

Por ejemplo, en Mongolia interior -donde en marzo algunas industrias pesadas como las de aluminio tuvieron que frenar sus operaciones para que la región alcanzara el objetivo de reducción de energía del primer trimestre-, ahora las autoridades instaron a 72 empresas a que aumento su capacidad en 100 millones de toneladas, según Securities Times, un diario vinculado al Estado. La cifra equivale a casi un 10% de toda la producción de la región en 2020.

La provincia de Shanxi, principal productora de carbón del país, le ha pedido a 98 minas que aumenten su capacidad de producción en 55,3 millones de toneladas anuales, según Reuters.

El primer ministro chino, Li Keqiang, también anunció una serie de medidas de apoyo a la producción de carbón, entre ellas la aceleración de la construcción de nuevas minas y moratorias progresivas para las centrales eléctricas de carbón.

La necesidad de producir más carbón complica la promesa del gobierno de reducir las emisiones de carbono en más de un 65% respecto a los niveles de 2005 para el año 2030.

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