

Carlos Bracho habla desde el exilio. Jefe de comunicaciones de la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), dejó Venezuela tras las elecciones del 28 de julio de 2024, en un contexto en el que denunció una “persecución política” que lo obligó a salir del país de manera apresurada.
Hoy, con Nicolás Maduro capturado por Estados Unidos y con Delcy Rodríguez al frente del Ejecutivo por decisión del Tribunal Supremo de Justicia, el escenario volvió a cambiar de forma abrupta. La oposición reconoce el fin de una etapa, pero advierte que se abrió otra, marcada por la incertidumbre, la presión internacional y la disputa por la legitimidad del poder. En ese contexto, Bracho sostiene que la oposición no solo tiene un liderazgo definido, sino también “un plan de gobierno listo” para ejecutarse, si se dan las condiciones políticas y de seguridad.

En diálogo con El Cronista, Bracho analizó el nuevo escenario político, cuestionó la legitimidad de la designación de Rodríguez, detalló qué condiciones considera indispensables para una transición y afirmó que la oposición está preparada para hacerse cargo del poder.
¿Cómo describe el escenario político actual en Venezuela, tras la captura de Nicolás Maduro y la asunción de Delcy Rodríguez según el Tribunal Supremo?
—El escenario político actual en Venezuela es un escenario muy complejo y de muchísima incertidumbre. Es un escenario que deja más preguntas que respuestas y que nos mantiene muy pendientes de lo que pueda desarrollarse en las próximas horas. Si bien es cierto que se está cumpliendo el objetivo por el que se venía trabajando, que era salir del ilegítimo dictador Nicolás Maduro, que se robó las elecciones del pasado 28 de julio de 2024 y estaba usurpando el poder, la realidad es que Venezuela entra ahora en un escenario que preocupa a todos. Nos preocupa como venezolanos y nos preocupa a quienes hacemos vida política. Hoy ya Maduro no está gobernando, pero eso no elimina la enorme incertidumbre que se abre.
¿Cómo evalúa la PUD la legitimidad constitucional de la decisión de la Corte venezolana de designar a Delcy Rodríguez como presidenta interina?
—Cuando Donald Trump da las primeras declaraciones y confirma la captura de Nicolás Maduro, y cuando también habla Marco Rubio sobre lo que está ocurriendo en Venezuela, dejan muy clara cuál es la realidad del país hoy. La realidad es que aproximadamente el 80% de los opositores, de quienes hacemos vida política y llevamos esta lucha al frente, estamos fuera del país, perseguidos o presos en las mazmorras del régimen. Entonces, lo primero que hay que entender es que el régimen recibió una advertencia muy clara por parte de Estados Unidos y del presidente Donald Trump: tiene que garantizar una transición ordenada.
¿Por qué consideran que Estados Unidos exige una transición ordenada?
Porque el pueblo venezolano eligió el pasado 28 de julio de 2024 a quién quiere como presidente, y ese presidente es Edmundo González Urrutia. Así de sencillo. Entendiendo lo que sucede hoy, y entendiendo que Delcy Rodríguez es quien controla, en algún punto, a las Fuerzas Armadas, a los colectivos represores del régimen y a los distintos organismos represivos, Estados Unidos tiene que negociar para que esa transición sea ordenada. Pero no es una negociación sin condiciones. Es una negociación bajo términos muy claros y también bajo advertencias.
¿Qué escenario se abre a partir de esa negociación?
—Se va a tener que evaluar la narrativa que utilice el régimen, hoy representado por Delcy Rodríguez, y se van a tener que evaluar las acciones concretas que tome. Marco Rubio lo dijo muy claramente en entrevistas con NBC: hay que esperar los próximos días para ver si el régimen se alinea con esta exigencia que no viene solo del gobierno de Estados Unidos, sino de todos los que respetamos la voluntad popular expresada el 28 de julio de 2024. Tiene que existir una transición ordenada que permita que el gobierno que eligió el pueblo venezolano pueda asumir cuando estén dadas las garantías.
¿Qué pasos consideran necesarios, desde la oposición, para una transición pacífica y constitucional hacia un nuevo gobierno?
—Lo primero es la liberación de los presos políticos. Hay más de 800 personas secuestradas por el régimen de Nicolás Maduro, hoy gobernado por Delcy Rodríguez, que no fueron excarceladas. Eso es lo primero que se tiene que hacer para demostrar buena fe en una transición política ordenada. Deben liberar a todos los secuestrados, a quienes están en situación de desaparición forzosa, de manera inmediata.
¿Qué otras condiciones consideran indispensables?
—Tiene que generarse un clima de garantías para que todos los exiliados políticos y perseguidos puedan regresar al país. No puede existir, bajo ningún concepto, una transición solamente con el chavismo. Eso no existe en ningún lado. Una transición sin la oposición no es una transición real. Eso es lo principal.
Más en general, ¿considera que la oposición venezolana está lista para hacerse cargo del poder?
—Sí, sin duda alguna. La oposición venezolana está lista para hacerse cargo del poder. No estamos hablando de una oposición improvisada. Estamos hablando de una oposición que tiene años preparándose para asumir el gobierno. Estamos hablando de un gobierno electo, con Edmundo González Urrutia como presidente y María Corina Machado como vicepresidenta.
¿Existe un plan concreto para los primeros días de gestión?
—Existe un plan para las primeras 24 horas, para los primeros 100 días y para los primeros años de gobierno. Ya hay un gabinete pensado y un plan de acción claro para asumir la gobernabilidad de Venezuela. Todo eso se diseñó entendiendo las circunstancias adversas del país y el estado en el que el régimen dejó la industria, los ministerios, el sistema de salud y las instituciones. Aun así, hay planes para enfrentar esos retos. Por eso afirmo que la oposición está perfectamente preparada para asumir de manera inmediata.
¿Qué posición sostiene la PUD respecto de las sanciones internacionales y la presión diplomática?
—Hay que ser muy cuidadosos. Ayer el presidente Donald Trump afirmó que Marco Rubio había conversado con Delcy Rodríguez y que ella estaba dispuesta a cooperar. Eso indicaría que el chavismo, o al menos quienes hoy están en la cúpula del poder, estarían dispuestos a cooperar para una transición. Pero hay que ver cómo evoluciona esa narrativa y, sobre todo, cuáles son las acciones concretas en los próximos días.
¿Por qué cree que todavía hay señales contradictorias?
—Porque hoy mismo vimos a Vladimir Padrino López hablando ante la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, diciendo que Maduro fue secuestrado, que el único presidente es Nicolás Maduro y que ellos siguen “resteados”. Eso deja mucho que desear y genera confusión, sobre todo cuando se supone que Delcy Rodríguez está en conversaciones para una transición ordenada. Por eso cualquier afirmación categórica hoy puede ser errada. Hay que esperar cómo se desarrollan los próximos días.
¿En qué se enfoca hoy la oposición?
—Seguimos trabajando en el plan de gobierno para cuando nos toque asumir. Y seguimos insistiendo en lo principal: la libertad de los presos políticos, de los secuestrados políticos, y las garantías de seguridad para que los perseguidos puedan regresar al país. Eso es lo principal.
¿Qué opinión le merecieron las declaraciones de Donald Trump sobre María Corina Machado, mostrando dudas sobre su figura y a qué las atribuye?
—En relación con las declaraciones de Trump, creo que fue muy claro el enfoque que hizo. Fue un enfoque centrado principalmente en la operación de extracción de Nicolás Maduro y en todo lo que rodeó a esa operación quirúrgica. Es importante destacar que se trató de una operación que no afectó a civiles en Venezuela. Eso es clave para que la narrativa no pierda el foco, sobre todo en un contexto en el que hay muchísima gente intentando desinformar. Más allá de eso, creo que el eje central está en lo que Trump dijo recientemente en The Atlantic, cuando advirtió a Delcy Rodríguez que, si no hace lo correcto, pagará un precio muy alto, probablemente mayor que el de Maduro. Ese es el mensaje principal y ese es el enfoque al que hay que atender. También hay que entender que cuando Trump habla, no solo se dirige a un público externo. Trump le habla a su público interno y también al internacional. Por eso es importante interpretar sus declaraciones más allá de lo literal y comprender el mensaje político que está transmitiendo.













