Seguramente esta semana no pasará desapercibida en el historial de Evo Morales como presidente de Bolivia.

A los disturbios ocurridos en Sucre el sábado pasado tras manifestaciones en contra de la nueva Carta Magna aprobada, con cuatro muertos como saldo, hay que sumarle una huelga en seis de los nueve departamentos (provincias) del país que enfrentará mañana.

Y como si fuera poco, Morales tuvo que destituir hoy a su ministro de Agua, Abel Mamani, días después de que la prensa publicara denuncias de presuntos actos irregulares en su gestión y luego de la difusión de fotografías suyas de índole sexual.

Mamani acompañó a Morales desde que este accedió al Gobierno en enero de 2006 y antes de ser ministro fue el máximo dirigente de la Federación de Juntas Vecinales (Fejuve) de la ciudad de El Alto, con un gran poder de convocatoria y movilización social.

En las últimas horas, la prensa difundió fotografías de Mamani, mientras dormía en aparente de estado de ebriedad, junto a una mujer desnuda.

El rol del expulsado ministro dentro de la Fejuve fue fundamental para expulsar del país a la trasnacional francesa Suez, cuyo contrato para dar el servicio del agua en La Paz y El Alto fue rescindido este año bajo el argumento de incumplimiento de inversiones.

Hace pocas semanas, los medios también difundieron imágenes del ahora ex ministro de paseo por Roma con la presidenta de la empresa pública que fundó para reemplazar a la Suez.

Además, la prensa también hizo varias denuncias de irregularidades en la estructura de esa compañía, entre ellas el caso de un supuesto tráfico de influencias en la designación de la presidenta de esa compañía.