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Un estudio científico descubrió qué hay detrás de la risa de los bebés: no siempre se ríen porque están contentos

Los niños pueden reír por diversas razones.

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En el mundo de la crianza, la risa de un bebé es considerada una de las expresiones más contagiosas y reconfortantes. Sin embargo, ¿qué hay realmente detrás de esas risitas aparentemente inocentes? 

Un estudio científico reciente reveló la verdad sobre este fenómeno y se explicó que la risa de los bebés no siempre es un reflejo de pura felicidad. Contrario a la creencia común, los pequeños no siempre se ríen porque están contentos.

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Estudio científico: ¿por qué se ríen los bebes?

Según un estudio publicado en The Conversation, la investigación sobre la risa de niños y bebés ha revelado una conexión intrínseca entre esta expresión y el desarrollo cerebral y personal de los más pequeños. 

A través de un estudio exhaustivo, se ha demostrado que la risa evoluciona a lo largo de diferentes etapas de la infancia, reflejando cambios en como perciben y comprenden el mundo que los rodea.

La risa de los bebés no siempre es señal de alegría, sino que puede tener múltiples significados según su etapa de desarrollo. (Foto: archivo) 

Desde los primeros días de vida, los bebés comienzan a reír como una forma de imitar y buscar la aprobación de sus cuidadores. Este comportamiento inicial refleja su necesidad de conexión y aprendizaje a través de la interacción con los adultos. 

Sin embargo, a medida que crecen y desarrollan su propia identidad, la risa adquiere nuevas dimensiones.

Durante la etapa de autonomía, que se extiende desde los 2 hasta los 5 años aproximadamente, los niños comienzan a experimentar una sensación de extrañeza frente a lo desconocido. Es en estos momentos donde la risa actúa como un mecanismo de asombro y resolución ante situaciones aparentemente amenazantes o confusas.

Este proceso refleja la capacidad del niño para distinguir entre lo real y lo imaginario, encontrando humor en lo inesperado.

A partir de los 5 o 6 años, los niños alcanzan una etapa en la que su capacidad para manejar conceptos abstractos se desarrolla significativamente. Esto les permite comprender chistes y tener un humor más complejo.

Durante la infancia temprana, la risa puede surgir como respuesta al asombro frente a lo desconocido. (Foto: archivo)

En este período, la risa adquiere un matiz similar al de los adultos. Se usa para señalar lo que perciben como falso o incoherente, ya sea en el comportamiento de otros individuos o en argumentos lógicos. 

Este proceso mental es fundamental en la apreciación del humor, ya que implica la detección de incongruencias, seguida de un momento de asombro. Finalmente, está la resolución que desencadena la risa.

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Fomentando el humor en la infancia: consejos prácticos para los adultos

Para promover el desarrollo saludable del sentido del humor en los niños, los padres pueden seguir algunas estrategias simples, pero efectivas:

  • Fomentar el juego y la diversión: dedicá tiempo a actividades lúdicas y creativas en familia, como juegos de mesa, lectura de cuentos divertidos o sesiones de improvisación.

  • Reír juntos: compartí momentos de risa genuina con tus hijos, ya sea contando chistes, viendo películas cómicas o simplemente disfrutando de situaciones cotidianas divertidas.

  • Aceptar el humor del niño: valorá y celebrá el sentido del humor único de tu hijo, incluso si no siempre coincide con el tuyo. Animá sus intentos de hacer reír y evitá ridiculizar o desaprobar sus bromas.

  • Modelar el humor positivo: un ejemplo de cómo utilizar el humor de manera respetuosa y constructiva en diferentes situaciones. Evitá el sarcasmo excesivo o el humor que pueda herir los sentimientos de los demás.

  • Crear un ambiente de apertura: animá a tus hijos a compartir sus pensamientos, ideas y ocurrencias humorísticas sin temor al juicio. Escuchá activamente sus chistes y respetá su sentido del humor individual.

  • Incorporar el humor en la rutina diaria: introducí pequeñas dosis de humor en la vida cotidiana, como inventar juegos de palabras durante las comidas o encontrar el lado divertido de las tareas domésticas.

  • Enseñar a reírse de uno mismo: ayudá a tus hijos a entender que el humor también puede ser una forma de aceptar y superar los errores y las dificultades. Fomentá una actitud positiva hacia el fracaso y la imperfección.

  • Promover la empatía: ayudá a tus hijos a entender que el humor no debe usarse para burlarse o hacer daño a los demás. Enseñá el valor de la empatía y el respeto hacia los sentimientos de los demás en todo momento.
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