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Más de un año después de su cierre definitivo, el Aquarium de Mar del Plata sigue sin resolver el destino de buena parte de los animales que aún permanecen en sus instalaciones.

Como parte de ese proceso, la sindicatura que interviene en la quiebra del parque avanza con la venta de cuatro pingüinos de la especie saltarín, tasados en u$s 40.000 dólares, con el objetivo de solventar los gastos que demanda sostener a las especies que todavía esperan un nuevo destino.

Un cierre que dejó decenas de animales sin reubicar

El parque marino bajó sus persianas en forma definitiva el 31 de marzo de 2025, luego de que la empresa que lo operaba no llegara a un acuerdo de alquiler con los dueños del predio y se sumara, además, un pedido de quiebra.

En ese momento, desde el Aquarium habían asegurado que todos los animales serían trasladados a otros espacios, pero un año y medio más tarde esa promesa sigue sin cumplirse en su totalidad.

Según se supo, en las instalaciones del exparque todavía permanecen unas 59 aves marinas, atendidas por un equipo de al menos 12 empleados que se ocupan de su cuidado y del mantenimiento de los hábitats.

El acuario ya había vendido 10 delfines.CrisAlvim

De acuerdo con lo que consta en el expediente judicial, entre insumos y sueldos, sostener la operación demanda más de $ 20 millones mensuales. A ese gasto se suman deudas con exempleados, entidades bancarias, la proveedora de electricidad y organismos de recaudación.

Por qué eligieron vender pingüinos

Sin ingresos por venta de entradas desde el cierre, los altos costos de mantenimiento llevaron a la sindicatura a buscar nuevas fuentes de financiamiento. En ese contexto, se decidió cotizar cuatro pingüinos saltarines, que terminaron siendo los únicos animales que recibieron una tasación económica formal dentro del proceso de liquidación del patrimonio de la sociedad que manejaba el parque, según trascendió en diálogo con el sitio marplatense 0223.

El resto de las aves marinas, en cambio, tendría como destino una fundación ambientalista, aunque hasta el momento el traslado no se concretó. Para poder avanzar con la venta de los pingüinos, además, será necesario resolver una operación de comercio internacional con acuarios o parques temáticos del exterior.

Durante la tramitación del expediente ya habían surgido ofertas de países como México y China, y también del Zoológico de San Pablo, interesados en quedarse con la totalidad de los animales, aunque ninguna de esas propuestas llegó a cerrarse.

El antecedente de los diez delfines vendidos a Egipto

No es la primera vez que la sindicatura recurre a la venta de animales para hacer frente a los gastos del predio. A fines de 2025, diez delfines nariz de botella del ex Aquarium fueron adquiridos por Egipto en una operación de u$s 800.000.

En ese momento, ese dinero permitió cubrir parte de los costos de mantenimiento del parque y saldar salarios adeudados a los trabajadores.

La historia del predio y su futuro incierto

El Aquarium de Mar del Plata funcionó desde 1993 en un predio de nueve hectáreas propiedad de la familia Peralta Ramos, heredera de los fundadores de la ciudad. Tras el vencimiento del contrato de alquiler en 2022, los dueños del terreno decidieron destinarlo a otros proyectos, algo que derivó en el conflicto que terminó con el cierre del parque.

Actualmente, los propietarios del predio —ubicado frente al mar, a metros del Faro de Punta Mogotes y en una zona de alto valor inmobiliario, en el inicio de la zona de bosques del sur marplatense— siguen esperando su restitución.

El cierre del parque también implicó el fin de las actividades del Centro de Rehabilitación de Fauna Marina que funcionaba en el predio, una entidad que a lo largo de su historia atendió, recuperó y rehabilitó a más de 5500 animales, y cuya desaparición fue señalada por los propios responsables del parque como una pérdida significativa tanto para Mar del Plata como para la región.