La Justicia ordenó que Carlos Rivero permanezca 12 meses en prisión preventiva por el femicidio de Camila Agustina Vecchiarello, una joven de 25 años que se preparaba para ingresar a Gendarmería. La víctima murió después de recibir al menos nueve heridas de arma blanca en su casa de Barreal, San Juan, entre el sábado por la noche y las primeras horas del domingo.
Durante la audiencia en la que se formalizó la acusación, el imputado dio una versión completamente distinta a la sostenida por la Fiscalía. Rivero afirmó que Camila se habría provocado las lesiones y sostuvo: “Se puso loca y se acuchilló sola”. Su declaración quedó incorporada al expediente y será contrastada con las pruebas reunidas durante la investigación.
Qué declaró Carlos Rivero durante la audiencia
Según el relato del acusado, el conflicto comenzó cuando le comunicó a Camila que pretendía regresar a Salta debido a sus dificultades económicas. Rivero aseguró que ella reaccionó rompiendo objetos de la vivienda y que luego tomó un cuchillo, mientras le advertía que se quitaría la vida si él se marchaba.
El hombre afirmó que la joven se habría herido con un cuchillo tipo sierra y que posteriormente se desplazó por el pasillo de la vivienda. Siempre de acuerdo con su declaración, resbaló sobre la sangre y terminó cayendo sobre el arma, que se habría clavado en su cuello. Rivero también manifestó que intentó ayudarla y que durante ese momento recibió una mordedura.
El imputado explicó además las lesiones que presentaba cuando fue encontrado por las autoridades. Dijo que, tras lo sucedido, pensó en morir junto a Camila y utilizó otro cuchillo para provocarse heridas. “El otro cuchillo verde lo usé yo para cortarme el cuello y en el pecho para poder morir”, declaró.
La hipótesis de la Fiscalía y los antecedentes de la pareja
La Fiscalía rechazó esa reconstrucción de los hechos. El fiscal Adolfo Díaz sostuvo que las lesiones autoinfligidas detectadas en Rivero eran superficiales y planteó que podrían haber sido realizadas para intentar instalar una escena diferente a la ocurrida.
El acusado también aseguró ante el tribunal que desconocía que Camila estuviera embarazada. “No sabía que estaba embarazada, nada”, respondió. La causa incorporó además una carta manuscrita que Rivero habría enviado después del crimen, en la que escribió: “Esta vez no pude... me ganó la depresión... me parte el alma lo que voy a hacer”.
Mientras la investigación continúa, familiares de la joven sostienen que la relación estaba atravesada por violencia de género, control y aislamiento. Según su entorno, Camila había denunciado anteriormente a su pareja por situaciones de violencia.
La joven había llegado desde Rosario a Barreal para formarse como gendarme y allí conoció a Rivero. La pareja se había casado apenas 20 días antes del asesinato. De acuerdo con fuentes de la investigación, el hombre no tenía empleo ni ingresos propios y dependía económicamente de ella.
La familia de Camila Vecchiarello reclama justicia y solicitó que, una vez concluidas las actuaciones judiciales, el cuerpo sea trasladado en avión hacia Rosario debido al delicado estado de salud de la madre de la víctima.