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La provincia de San Juan prepara su debut en el mercado internacional con una emisión a nueve años. Llega con una posición fiscal que la diferencia de otros distritos argentinos y con el desarrollo minero como una de sus principales cartas hacia adelante. Para el mercado, si el título ofrece un rendimiento cercano al 8,75%, representaría una oportunidad “muy atractiva”.
San Juan se prepara para dar un paso importante en el mercado internacional de capitales. En las próximas semanas, la provincia buscará colocar hasta u$s 600 millones de deuda, en una operación que llega acompañada por una particularidad poco frecuente entre los emisores argentinos: actualmente tiene más efectivo disponible que deuda.
La emisión prevista tendrá un plazo de nueve años, mientras que el capital se devolverá en tres cuotas iguales durante los últimos tres años de vida del título.
Pero más allá del tamaño de la colocación, la atención del mercado estará puesta sobre el rendimiento que deberá ofrecer San Juan para conseguir los fondos.
Y es el en el mercado explican que, la combinación de bajo endeudamiento, equilibrio fiscal y perspectivas de crecimiento asociadas a la minería debería permitir que el nuevo bono opere con un rendimiento considerablemente inferior al de la deuda soberana argentina.

Los cálculos del mercado dan un rendimiento justo de alrededor del 8,5%. Sin embargo, al tratarse de la primera emisión internacional de la provincia, considera probable que San Juan tenga que reconocer un premio adicional a los inversores.
Por eso, la conclusión es que si el nuevo bono sale al mercado con un rendimiento cercano al 8,75%, Sekoia Research lo consideraría una oportunidad “muy atractiva”.
La particularidad de San Juan: tiene más caja que deuda
Una parte importante de la tesis se explica por el punto de partida financiero de la provincia.
Al primer semestre de 2026, el stock de deuda de San Juan se ubicaba alrededor de u$s 185 millones, uno de los niveles más bajos de los últimos años. Además, el 89% de las obligaciones estaba concentrado en organismos multilaterales.
Al mismo tiempo, la provincia cuenta con una posición de caja de aproximadamente u$s 338 millones.
La combinación deja un dato excepcional: la deuda neta de San Juan es negativa en alrededor de u$s 138 millones. Según Sekoia, ninguna de las otras provincias incluidas en su comparación presenta actualmente esta característica.

El informe incluso sostiene que, con los recursos disponibles actualmente, San Juan podría cubrir todo su stock de deuda vigente y afrontar los primeros años de la nueva emisión.
Esta posición se complementa con un historial de resultados fiscales positivos. La firma financiera ubica a San Juan entre los emisores provinciales más sólidos del país, junto con CABA, Neuquén, Córdoba y Santa Fe, por haber sostenido superávits primarios y financieros a lo largo del tiempo.
Hay, sin embargo, algunos puntos que el mercado deberá seguir.
La provincia mantiene una dependencia elevada de los recursos provenientes de Nación: los ingresos de origen nacional representan alrededor del 75% de sus recursos totales, equivalentes a unos u$s 1.300 millones durante 2025.
Además, el gasto en personal aumentó hasta representar aproximadamente 50% de los ingresos provinciales, frente a un promedio de 43% entre 2020 y 2024.
La apuesta que puede cambiar las cuentas de San Juan
No obstante, hay otro factor que explica por qué el mercado comienza a mirar a San Juan con otros ojos: el potencial minero de la provincia.
El caso más importante es Vicuña, el proyecto desarrollado por una sociedad entre BHP y Lundin Mining que integra los yacimientos Josemaría y Filo del Sol y contempla la producción de cobre, oro y plata.
La magnitud es extraordinaria para la economía provincial.
El proyecto prevé una inversión inicial de alrededor de u$s 7.000 millones entre 2027 y 2030, mientras que el desembolso total estimado para sus tres etapas alcanza los u$s 18.000 millones.
Si el desarrollo se completa de acuerdo con lo previsto, Vicuña se convertiría, según destacan desde el broker, en la mayor inversión extranjera directa de la historia argentina.
Además, San Juan ya concentra una parte considerable de las inversiones mineras aprobadas bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI): representa el 36% de la inversión correspondiente a proyectos mineros aprobados y cerca del 80% de la inversión estimada en proyectos de cobre del país.
Hasta u$s 300 millones por año
Para los tenedores del futuro bono, el punto más relevante no es únicamente cuánto puede crecer la actividad económica, sino cuánto de ese crecimiento puede terminar fortaleciendo las cuentas provinciales.
Y ahí aparecen las regalías. A comienzos de agosto se establecieron regalías provinciales equivalentes al 3% de los ingresos de Vicuña durante la vida útil del proyecto. También se acordó una contribución adicional equivalente al 1,5% de las ventas brutas a partir del sexto año de operaciones y un pago anticipado de u$s 250 millones destinado a obras de infraestructura.
Utilizando los precios spot de los minerales y las estimaciones de producción del proyecto, Sekoia calcula que las regalías podrían alcanzar aproximadamente u$s 300 millones anuales hacia 2030.
Para dimensionar el número: esos ingresos representarían alrededor de 17% de los recursos provinciales actuales y serían suficientes para cubrir cerca de la mitad del stock total de deuda, considerando tanto las obligaciones existentes como la próxima emisión.
La producción proyectada también muestra la escala del emprendimiento. Durante sus primeros 25 años, Vicuña estima producir en promedio 395.000 toneladas de cobre, 711.000 onzas de oro y 22,2 millones de onzas de plata por año.
¿Cuánto debería rendir el nuevo bono?
Para establecer un precio de referencia, Sekoia compara a San Juan con otros créditos provinciales.
Uno de los principales benchmarks utilizados es el Santa Fe 2034, que ronda un rendimiento de aproximadamente 8,25%.
Sekoia considera a Santa Fe una referencia apropiada por su disciplina fiscal, bajo endeudamiento y buen historial de cumplimiento. Después de ajustar por la duración del título y por el menor tamaño de San Juan, estima que 8,5% sería un rendimiento razonable para el nuevo bono sanjuanino.
Existe, sin embargo, un elemento adicional: San Juan será un emisor debutante en este mercado.
Eso podría obligarla a pagar una prima para atraer inversores. Y es precisamente ahí donde Sekoia encuentra la oportunidad.
“Si el nuevo bono sale al mercado alrededor del 8,75%, lo consideraríamos una oportunidad muy atractiva”, concluye el research.
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