

Recorrer las tres Américas a pie parecía una hazaña reservada a la ficción, hasta que un aventurero británico lo logró. George Meegan salió de Ushuaia, Tierra del Fuego, el 26 de enero de 1977 y llegó a Prudhoe Bay, Alaska, el 18 de septiembre de 1983, después de recorrer 30.608 kilómetros en 2.426 días.
Guinness World Records lo reconoció como la primera travesía a pie del continente americano, un récord que sigue en pie más de cuatro décadas después.
Cómo fue la travesía de Ushuaia a Alaska
Meegan tenía 24 años cuando arrancó el viaje desde el extremo sur de la Argentina. En el camino, atravesó 14 países, enfrentando montañas, desiertos y selvas en uno de los recorridos a pie más extensos jamás documentados.
Según el registro difundido por Guinness, el aventurero dio alrededor de 31 millones de pasos a lo largo de todo el trayecto. Al llegar al océano Ártico, tras más de seis años de marcha, se arrodilló frente al agua y lloró.

“Esta caminata es una celebración de la libertad”, aseguró Meegan al completar la expedición, según quedó registrado en la documentación oficial de su hazaña.
El itinerario lo llevó a cruzar zonas de altísima exigencia física: la aridez de la Patagonia, la altura de la cordillera andina, extensos tramos de desierto en el norte del continente y selvas cerradas en América Central, siempre desplazándose a pie y con equipo mínimo.

Durante más de seis años, tuvo que resolver sobre la marcha cuestiones tan básicas como dónde dormir, cómo abastecerse de agua y comida, y cómo sortear las diferencias climáticas entre el extremo sur y el extremo norte del continente americano.
Por qué su récord sigue vigente
La travesía de Meegan continúa siendo, hasta hoy, la primera caminata documentada que unió los dos extremos del continente americano, desde el punto más austral hasta Alaska.
Con el correr de los años, otros aventureros intentaron caminos similares, aunque en distintos medios de transporte o con objetivos diferentes:
- Bicicletas que cruzaron la misma ruta en poco más de un año.
- Motos que tardaron varios años en completar el recorrido.
- Caminantes posteriores que buscaron replicar la hazaña a pie.
Sin embargo, ninguno logró igualar la combinación de distancia, tiempo y condiciones que marcó el recorrido original de Meegan en la década del 70 y 80.
El reconocimiento oficial de Guinness World Records volvió a poner en agenda esta historia, más de 40 años después de que el aventurero completara su recorrido entre el fin del mundo y el Ártico.
Para quienes siguen de cerca este tipo de hazañas, el caso de Meegan funciona como punto de referencia obligado: cualquier nuevo intento de unir Ushuaia con Alaska, sea a pie, en bicicleta o en moto, termina comparándose tarde o temprano con la travesía que abrió el camino hace más de cuatro décadas.
La historia también sirve como recordatorio de que, mucho antes de las redes sociales y del seguimiento en tiempo real de este tipo de viajes, ya existían aventureros dispuestos a cruzar un continente entero solo con sus propias piernas.















