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Rusia confirmó que su sistema de misiles balísticos hipersónicos Oreshnik entró en servicio en Bielorrusia, un paso que refuerza la cooperación militar entre ambos países y que genera preocupación en Occidente.

El anuncio se realizó el 30 de diciembre, tras una ceremonia oficial en suelo bielorruso.

¿Qué significa este despliegue?

El Oreshnik es un misil de alcance intermedio con capacidad para portar ojivas nucleares. Moscú lo presentó en 2024 y lo utilizó por primera vez en un ataque contra una instalación militar en Ucrania, con carga no nuclear.

Según Vladímir Putin, el sistema es “imposible de interceptar” y su producción en serie ya está organizada.

Este movimiento no es aislado. Forma parte de una estrategia que busca consolidar presencia militar en Europa del Este y garantizar control sobre zonas estratégicas como el Atlántico Norte y las fronteras rusas.

¿Dónde estaría ubicado?

Analistas internacionales señalan que el sistema podría estar en una antigua base aérea cerca de Krichev, en el este de Bielorrusia, a unos 300 kilómetros de Moscú.

Imágenes satelitales muestran obras compatibles con instalaciones para misiles, incluyendo plataformas de hormigón y puntos ferroviarios de transferencia. El sitio tendría capacidad para al menos tres lanzadores móviles.

Entrenamiento y preparación

Antes de la puesta en servicio, las tropas bielorrusas y rusas realizaron entrenamientos avanzados en simuladores modernos. Las maniobras incluyeron prácticas de despliegue y simulación del uso de armas nucleares no estratégicas, según informó el Ministerio de Defensa de Bielorrusia.

¿Por qué preocupa a Occidente?

El Oreshnik es un misil hipersónico, lo que significa que viaja a velocidades superiores a Mach 5 y puede maniobrar en vuelo, dificultando su intercepción por sistemas antimisiles.

Esta capacidad lo convierte en un arma estratégica que cambia el equilibrio militar en la región.

Estados Unidos y la OTAN siguen de cerca el despliegue, que se suma a los ejercicios conjuntos Zapad-2025 realizados en septiembre. Expertos advierten que este movimiento refuerza la influencia rusa en Bielorrusia y aumenta la tensión en Europa.