Dentro del sistema de señalización vial argentino, las señales reglamentarias u prohibitivas cumplen un rol central para establecer límites de velocidad, prohibiciones de adelantamiento o restricciones de giro en tramos específicos de rutas y avenidas.
Sin embargo, cuando las condiciones del camino cambian y las limitaciones especiales dejan de aplicarse, los conductores son informados a través de la señal conocida formalmente como “Fin de la prescripción”.
Este cartel circular, caracterizado por su fondo blanco, borde gris o negro y una serie de líneas diagonales de color negro que lo cruzan de lado a lado, cumple la función técnica de anular la prohibición o limitación especial que se encontraba vigente en el tramo de la vía previo a su ubicación.
En qué situaciones se utiliza la señalización de fin de restricción
Entre los escenarios más habituales en los que las autoridades viales instalan este cartel se destacan:
- Fin de límite de velocidad máxima o mínima: indica la conclusión de una zona con velocidad reducida (como el paso por obras) y el retorno a las velocidades generales fijadas para ese tipo de camino.
- Fin de la prohibición de adelantamiento: habilita nuevamente las maniobras de sobrepaso entre vehículos en tramos donde previamente estaba restringido por razones de visibilidad o trazado.
- Fin de restricciones especiales: señala el término de limitaciones temporales o específicas orientadas al tránsito pesado o a vehículos de determinado porte.
Por qué es fundamental su correcta interpretación para la seguridad vial
La adecuada identificación de esta señalización garantiza una transición fluida y segura durante la conducción, previniendo frenadas intempestivas o maniobras de riesgo por incertidumbre respecto a las reglas vigentes.
Al ver el cartel, el conductor comprende que las restricciones previas han cesado, permitiéndole adecuar la marcha a las reglas generales del Código de Tránsito sin incurrir en infracciones.
Asimismo, las autoridades recuerdan que su presencia no otorga libertad absoluta para circular a cualquier velocidad, sino que restablece los límites legales ordinarios correspondientes a esa jurisdicción.
Qué impacto tiene en el control de fotomultas y las consecuencias de ignorarla
La ubicación exacta del cartel de “Fin de la prescripción” resulta un punto crítico en la fiscalización de velocidad mediante radares y sistemas de fotomultas en rutas nacionales y provinciales.
El tramo comprendido entre la señal que fija una restricción temporal (como una máxima de 60 km/h al atravesar un ejido urbano) y el cartel que marca el fin de la prescripción delimita la zona en la que las autoridades están legalmente facultadas a labrar infracciones por exceso de velocidad.
Acelerarse de forma anticipada antes de sobrepasar este cartel o ignorar las reglas generales que se restablecen inmediatamente después puede derivar en multas de gravedad severa, sancionadas mediante Unidades Fijas (UF) vinculadas al precio del litro de nafta de alta calidad.
Asimismo, el sobrepaso indebido en tramos no habilitados antes de la aparición de esta señalización no solo acarrea penalidades económicas y la quita de puntos en la licencia de conducir (sistema de scoring), sino que constituye una de las principales causas de siniestros viales en carreteras.