

Muchas mujeres advierten que, al acercarse a los 50 años, su cuerpo comienza a cambiar. La ropa puede ajustarse de manera diferente, la cintura aumentar y los intentos por bajar de peso volverse menos efectivos, incluso cuando mantienen una alimentación y una rutina de actividad física similares.
Estos cambios tienen una explicación fisiológica y están relacionados, en parte, con las modificaciones hormonales que se producen durante la transición hacia la menopausia.
Según una encuesta impulsada por Novo y realizada por Quiddity a 800 mujeres argentinas de entre 40 y 65 años, el 71% identificó el aumento de peso, las dificultades para controlarlo o los cambios en la forma corporal entre sus principales preocupaciones.
La relación entre estrógenos, grasa abdominal y salud cardiovascular
Durante la transición menopáusica, la disminución de los estrógenos puede favorecer una redistribución de la grasa hacia la región abdominal.
La grasa acumulada en esta zona, particularmente la visceral, presenta características metabólicas que pueden contribuir a procesos inflamatorios y aumentar el riesgo de resistencia a la insulina, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.

El perímetro de cintura se convierte, por lo tanto, en un indicador relevante para evaluar la salud, complementario al peso y al índice de masa corporal.
La encuesta también mostró que el 47% de las mujeres expresó preocupación por la presión arterial o el colesterol y el 40%, por el riesgo de sufrir un infarto.
¿Es posible reducir la grasa abdominal durante la menopausia?
Los especialistas recomiendan combinar alimentación saludable, actividad física regular y ejercicios de fuerza que permitan preservar la masa muscular. También resulta importante controlar los factores de riesgo metabólicos, como la presión arterial, el azúcar en sangre, el colesterol y otras grasas en la sangre.
Cuando existe sobrepeso u obesidad, el tratamiento puede incluir medicamentos indicados por un profesional. Entre las alternativas disponibles se encuentra la semaglutida de Novo, que contribuye al descenso de peso mediante mecanismos relacionados con la regulación del apetito y la saciedad.
Un análisis del estudio STEP UP mostró que las mujeres con obesidad tratadas con semaglutida 7,2 mg una vez a la semana lograron reducciones del perímetro de cintura superiores al 15%, en promedio, independientemente de si se encontraban en premenopausia, perimenopausia o posmenopausia.
Para acompañar a los pacientes durante el tratamiento, Novo dispone de su programa de cuidado al paciente, Novo a la Par®, que ofrece información educativa, beneficios y herramientas de acompañamiento.
El abordaje de los cambios que atraviesan las mujeres durante la menopausia no debe limitarse a reducir centímetros de cintura, sino también a mejorar la salud metabólica, preservar la fuerza muscular y disminuir los factores de riesgo cardiovascular a largo plazo.
La información presentada tiene fines exclusivamente informativos y no reemplaza la consulta médica. Las decisiones sobre tratamientos deben evaluarse individualmente con un profesional de la salud.
La información presentada en esta nota tiene fines exclusivamente informativos y se basa en evidencia científica disponible. La mención de tratamientos o medicamentos no constituye una recomendación, y cualquier decisión terapéutica debe ser evaluada junto a un profesional de la salud, quien podrá determinar la alternativa más adecuada según las necesidades de cada persona.
Este contenido patrocinado fue elaborado con inteligencia artificial generativa y contó con la supervisión, edición y validación de un periodista de El Cronista.















