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Muchas personas evitan lavar sus almohadas en el lavarropas por miedo a que pierdan su forma. Y no es un temor infundado: después de un ciclo de lavado común, es habitual encontrarse con rellenos compactados, bultos irregulares y una pérdida notoria del esponjado original. Este problema no solo afecta la comodidad al dormir, sino que también puede reducir considerablemente la vida útil de las almohadas.
La buena noticia es que existe una solución casera, económica y sorprendentemente efectiva que está ganando popularidad entre quienes buscan mantener sus almohadas limpias sin sacrificar su calidad. Se trata de incorporar pelotas de tenis al tambor durante el lavado, un método que logra resultados profesionales sin necesidad de recurrir a lavanderías especializadas.
El fundamento de esta técnica radica en la acción física que generan las pelotas durante el movimiento del lavarropas. Al girar dentro del tambor, estos elementos deportivos golpean repetidamente las almohadas de manera controlada, creando un efecto similar al que tendría sacudirlas manualmente de forma constante durante todo el proceso de lavado.
Este golpeteo continuo cumple una función crucial: impide que las fibras del relleno se aglutinen en zonas específicas. Mientras el agua y el detergente hacen su trabajo limpiando la superficie y el interior, las pelotas actúan como agentes mecánicos que mantienen separadas las distintas capas de material, evitando que se formen esos temidos grumos que tanto comprometen la estructura de la almohada.
La dinámica es simple pero eficaz. Cada impacto de la pelota contra la tela exterior transmite una vibración que se propaga por todo el relleno, redistribuyendo constantemente las fibras hacia sus posiciones originales. Es como tener a alguien ahuecando la almohada de manera ininterrumpida durante las dos o tres horas que dura el ciclo completo de lavado y enjuague.

Para qué tipo de almohadas funciona mejor
No todas las almohadas responden de la misma manera a este método, aunque la mayoría se beneficia de su aplicación. Las almohadas con relleno de plumas naturales son quizás las que más agradecen esta técnica, ya que las plumas tienden a apelmazarse con facilidad cuando se mojan, formando capas densas difíciles de deshacer una vez secas.
Las almohadas de microfibra y otros rellenos sintéticos también obtienen excelentes resultados. Estos materiales suelen diseñarse para imitar la suavidad de las plumas, pero paradójicamente son igual de vulnerables a la compactación durante el lavado. El uso de pelotas de tenis ayuda a preservar esa textura aireada que caracteriza a este tipo de productos cuando están nuevos.
Incluso las almohadas de fibra hueca siliconada, que en teoría deberían recuperar su forma después del lavado, pueden beneficiarse de esta técnica. Aunque su diseño las hace más resistentes a la deformación, el agregado de las pelotas acelera el proceso de recuperación y garantiza que mantengan su volumen uniforme en toda la superficie.

Además de preservar la distribución pareja del relleno, este método ofrece ventajas adicionales que mejoran significativamente el resultado final del lavado. Una de las más importantes tiene que ver con la eficiencia del enjuague: al mantener el relleno separado, el agua limpia puede circular con mayor facilidad entre las fibras, arrastrando más efectivamente los restos de detergente y suciedad.
Esta mejor circulación del agua también impacta positivamente en el tiempo de secado. Una almohada con el relleno compactado retiene humedad en su interior durante mucho más tiempo, lo que no solo prolonga el secado sino que aumenta el riesgo de desarrollo de hongos y malos olores. Con el relleno aireado gracias a las pelotas, el aire circula mejor y la humedad se evapora de manera más rápida y uniforme.
La durabilidad de las almohadas también se ve favorecida. Cada vez que el relleno se compacta y luego intentamos recuperar su forma manualmente, las fibras sufren un estrés mecánico que las va debilitando. Al prevenir esa compactación desde el principio, reducimos el desgaste acumulado y extendemos considerablemente la vida útil del producto.
Recomendaciones para aplicar la técnica correctamente
Aunque el método parece simple, hay ciertos detalles que conviene tener en cuenta para maximizar los resultados. Lo primero es asegurarse de que las pelotas de tenis estén completamente limpias antes de meterlas en el lavarropas. Pelotas sucias o que hayan estado en contacto con tierra pueden transferir manchas a las almohadas, arruinando todo el proceso.
La cantidad de almohadas por lavado también importa. Lo ideal es lavar dos almohadas a la vez, ya que esto balancea mejor el peso dentro del tambor y evita que el lavarropas se desestabilice durante el centrifugado. Si solo tenés una almohada para lavar, podés equilibrar el peso agregando toallas del mismo tamaño.
El tipo de ciclo seleccionado hace la diferencia. Los programas suaves o delicados son los más recomendables, preferentemente con agua tibia en lugar de caliente. Un ciclo demasiado agresivo puede dañar tanto la tela exterior como el relleno interno, mientras que el agua excesivamente caliente puede deformar ciertos tipos de fibras sintéticas.
El secado también cuenta
El truco de las pelotas de tenis no termina con el lavado. Si disponés de secarropas, podés volver a incluirlas durante el secado para obtener un resultado aún más profesional. Durante este proceso, las pelotas continúan golpeando suavemente las almohadas, ayudando a que las fibras se separen completamente mientras se secan.
Este doble uso resulta particularmente efectivo porque el calor del secarropas tiende a compactar ligeramente el relleno si no hay nada que lo contrarreste. Las pelotas actúan como contrapeso, manteniendo las fibras sueltas y asegurando que la almohada recupere su volumen original una vez completamente seca.
Para quienes no tienen secarropas, el secado al aire libre también puede beneficiarse del método. Después de retirar las almohadas del lavarropas, es recomendable sacudirlas enérgicamente cada dos o tres horas durante el proceso de secado, simulando manualmente el efecto que generaban las pelotas durante el lavado.
Precauciones y alternativas
Aunque el método es seguro para la mayoría de las almohadas, existen algunos casos particulares donde conviene tener precauciones. Las almohadas de espuma viscoelástica o memory foam no deberían lavarse en lavarropas bajo ninguna circunstancia, con o sin pelotas de tenis, ya que el material se daña irreversiblemente con el exceso de agua y la agitación mecánica.
Del mismo modo, las almohadas con relleno de látex natural requieren cuidados especiales y generalmente no se recomiendan para lavado en máquina. En estos casos, la limpieza superficial con paños húmedos y detergentes suaves suele ser la única opción viable sin comprometer la integridad del material.
Para quienes no tienen pelotas de tenis a mano, existen alternativas que pueden funcionar razonablemente bien. Algunas personas utilizan pelotas de secado específicamente diseñadas para lavarropas, que están hechas de materiales más duraderos y no corren riesgo de destiñir. Sin embargo, las pelotas de tenis comunes siguen siendo la opción más accesible y económica para la mayoría de los hogares.
















