En los últimos años, la expansión de la red de ciclovías en las principales ciudades argentinas trajo consigo la incorporación de nuevo mobiliario urbano.
Entre los elementos más llamativos se destacan los pequeños conos o canalizadores flexibles de color amarillo con bandas reflectantes blancas, ubicados a lo largo del trazado que separa el carril seguro de las bicicletas del tránsito vehicular pesado.
Para qué sirve el delineador flexible en la vía pública
La presencia de estas piezas de señalización responde a criterios internacionales de infraestructura vial enfocados en la prevención de accidentes y el ordenamiento del tránsito.
- Delimitación física y visual: Establecen una frontera clara entre la calzada destinada a los automóviles y la vía exclusiva para ciclistas, aumentando la visibilidad nocturna gracias a sus láminas reflectantes.
- Absorción de impactos y flexibilidad: Fabricados en materiales elastoméricos o poliuretano de alta resistencia, tienen la capacidad de doblarse por completo al ser pisados por un vehículo y retornar a su posición original sin romper la carrocería ni destruirse.
- Prevención de invasiones: Evitan que los automovilistas utilicen la bicisenda como carril de sobrepaso, lugar de detención momentánea o zona de carga y descarga.
- Protección del ciclista: Actúan como una primera barrera contención reduciendo el riesgo de que un vehículo ingrese descontroladamente al espacio reservado para la movilidad sustentable.
Tecnología de materiales, durabilidad y mantenimiento del equipamiento urbano
La selección de los componentes plásticos, el color amarillo vial y las bandas reflectantes blancas responde a normativas de seguridad que buscan garantizar una visibilidad óptima tanto en días soleados como bajo condiciones de lluvia o escasa iluminación nocturna.
Gracias a su formulación con polímeros de alta memoria elástica, estos delimitadores pueden soportar aplastamientos repetidos sin perder sus propiedades estructurales ni decolorarse ante la exposición prolongada a los rayos UV.
Por otro lado, su diseño modular facilita que las cuadrillas de mantenimiento municipal realicen recambios ágiles y económicos en caso de colisiones severas, evitando costosas obras viales y asegurando la continuidad de la protección en la calzada.
El impacto en la seguridad vial de las ciudades
La consolidación de este tipo de canalizadores permitió reducir significativamente los siniestros viales leves y los roces entre autos y bicicletas en avenidas de alto flujo.
Al combinar una separación física flexible con una alerta visual constante, las comunas logran fomentar el uso de la bicicleta como medio de transporte seguro, protegiendo a los usuarios más vulnerables de la vía pública sin generar obstáculos rígidos que resulten peligrosos ante una eventual colisión.