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Hay expresiones del habla argentina que quedaron instaladas desde tiempos inmemoriales y siguen más vigentes que nunca.

Suelen ser utilizadas en contextos particulares de una conversación para resumir una experiencia, un hecho acontecido o un pensamiento, pero en la gran mayoría de los casos desconocemos su origen.

Un ejemplo que reúne estas características es la histórica frase “Pipí Cucú”, que suele vincularse con una particular historia protagonizada por el boxeador Carlos Monzón hace más de 50 años.

Fue el periodista deportivo Ernesto Cherquis Bialo, fallecido en 2026, quien relató una versión sobre el origen de esta expresión y su supuesta relación con el deportista.

Carlos Monzón y el día que debía decir “merci beaucoup”

En febrero de 1974, Carlos Monzón viajó a Francia para recibir una distinción como mejor deportista del año, acompañado por Cherquis Bialo, su entrenador Amílcar Brusa y el empresario Juan Carlos “Tito” Lectoure, propietario por ese entonces del mítico Luna Park.

Sus acompañantes en ese momento intentaron que memorizara antes de la ceremonia una única expresión en el idioma del país al que había viajado.

Fue el emblemático periodista deportivo Ernesto Cherquis Bialo, fallecido en 2026, quien dio vida al relato sobre cómo surgió el mito popular de una histórica expresión que logró cruzar el Atlántico y arraigarse a la cultura argentina. (Foto: NA)FOTO NA: MARCELO CAPECE

La expresión no era otra que “merci beaucoup”, que traducida del francés al español significa “muchas gracias”.

En múltiples entrevistas, Cherquis Bialo relató que mientras Monzón entrenaba repetían la frase para que pudiera memorizarla y así decirla correctamente en el escenario que lo iba a tener como protagonista de la jornada.

El error en francés que quedó asociado al origen de “pipí cucú”

Como se mencionó, la expresión “pipí cucú” tiene un origen incierto y varias versiones. Una de las más conocidas la vincula con el boxeador Carlos Monzón y una anécdota ocurrida en París en la década del 70.

Según el relato del periodista Ernesto Cherquis Bialo, Monzón recibió una plaqueta y, al intentar agradecer a los periodistas franceses, habría querido decir “merci beaucoup” (“muchas gracias”), pero terminó pronunciando “pipí cucú”. Sin embargo, el propio Cherquis Bialo también señaló que Alberto “El Negro” Olmedo utilizaba habitualmente la expresión y que Monzón pudo haberla incorporado durante las reuniones que compartían.

Otra teoría relaciona “pipí cucú” con las supuestas siglas estadounidenses PP.QQ., interpretadas como Perfect Quality (“calidad perfecta”). Esta explicación, sin embargo, no cuenta con evidencia concluyente.

Por eso, aunque la anécdota de Monzón y la posterior difusión de la frase por parte de Olmedo forman parte de las versiones más conocidas, el verdadero origen de “pipí cucú” continúa siendo incierto.